A gusto frente al espejo

Atrévete a sentirte guapa. Belleza es mucho más que tener buen aspecto. Es creer en ti, quererte, aceptarte, cuidarte... Tiene que ver con sentirte bien contigo misma

A gusto frente al espejo

5 de septiembre de 2015, 21:04

Empieza por repasar mentalmente las siguientes zonas de tu cuerpo:

  • Pelo
  • Nariz
  • Boca
  • Cuello
  • Pecho
  • Culo
  • Piernas
  • Vientre
  • Piel

Si cambiarías el aspecto de más de dos de esas zonas es que la relación con tu físico puede mejorar. Te contamos cómo.

Reconcíliate con tu cuerpo

Según un estudio británico, las mujeres nos miramos al espejo unas 70 veces al día. Por lo tanto, es necesario tener una buena relación con él.
Acostúmbrate a tu imagen. Colócate todos los días 5 minutos delante del espejo de tu casa y obsérvate detenidamente. Recorre tu cuerpo de arriba abajo y analízate sin juzgarte.
Masajea lo que no te gusta. Tras unos días, empieza a masajear aquellas zonas que más te desagradan. La caricia del masaje puede ayudarte a cambiar la percepción que tienes de ellas.
Mírate en otros espejos. No los rehúyas. Mírate en los espejos que encuentres y sonríete. Sedúcete y mentalmente repite la frase 'yo valgo, yo estoy bien'.
Acepta cumplidos. ¿Te da apuro que te echen un piropo? ¿Cuando alaban tu peinado, tu look... le restas importancia? Aunque tu objetivo no sea gustar a los demás, no te infravalores ante sus alabanzas. Si no sabes qué decir, simplemente responde con un 'gracias'.
Habla de ti en positivo. ¿Le dirías a una amiga tuya que es obesa, que se pinta como un mapache o que tiene el pelo como un estropajo? Entonces, ¿por qué a veces usas palabras tan crueles cuando haces comentarios sobre ti misma? Cuando hables sobre ti, hazlo con respeto, como lo harías sobre tu mejor amiga, que es lo que realmente debes ser para ti.
Piensa sobre ti con amor. Nuestro físico cambia según nuestras vivencias. Si te disgusta que tu pecho no sea ya tan turgente o que tu vientre haya perdido firmeza cambia tu manera de pensar en ellos, piensa en la belleza de un vientre que ha gestado un bebé o de un pecho que lo ha amamantado. Tu físico es mucho más que una imagen.
Color rojo en los labios. El rojo es el color de la seducción, por lo que pintarnos los labios con él nos hace sentir más atractivas, más deseadas, elevando rápidamente nuestra autoestima. Escoge el tono de rojo que mejor le siente a tu piel y no salgas de él.
Súbete a unos tacones, pues elevan tu autoestima. Es un recurso psicológico que no falla. No hace falta que llegues al extremo de Victoria Beckham, que asegura que sin tacones no puede pensar, pero el día que te levantes decaída y te sientas vulnerable súbete a unos tacones y mejorará la seguridad que sientes en ti.
Mantén una postura erguida. Un estudio de la Universidad de Ohio (EE. UU.) ha demostrado que la postura influye en cómo nos sentimos y en cómo nos ven. Si vamos encorvadas, nos sentimos alicaídas y damos una pobre imagen. En cambio, una postura erguida mejora el modo en que pensamos sobre nosotras mismas y la imagen que proyectamos.

Haz cambios (si los necesitas)

¿Por qué? Puedes tener buenos motivos para cambiar algo de tu físico. Por ejemplo, si tienes sobrepeso, perder algunos kilos te ayudaría a mejorar tu salud. Pero si solo es para agradar a otros, tal vez debas replanteártelo.
¿Estoy preparada? No siempre es un buen momento. Calibra lo que te va a costar en esfuerzo personal (y familiar si es el caso) y económicamente. Valora si te va a compensar hacer el cambio.
¿Cómo? El modo en que afrontas el cambio importa. Por seguir el ejemplo del sobrepeso, el camino de la dieta rápida no es el mejor, sino el de hacer cambios saludables (y duraderos) en la alimentación.
Sé realista. Los cambios no se consiguen de un día para otro. Debes ser realista en los tiempos que te marques y consciente de que hay días que te va a costar o que te saltarás el plan de entrenamiento o la dieta.
Perdónate. Seguramente, en algún momento no podrás evitar caer en hábitos antiguos, pero no te castigues o lo dejes. Sé comprensiva contigo misma, perdónate y sigue hacia tu objetivo. De los errores se aprende.

Las famosas también tienen complejos

Nos parecen (casi) perfectas, pero ellas...
Sarah Jessica Parker. No le gusta su nariz, la considera "grande y huesuda".
Angelina Jolie. Odia sus pies: "Son asquerosos y los encogería si pudiera", ha afirmado.
Beyoncé. Esconde sus orejas, que encuentra demasiado grandes.
Cindy Crawford. Estuvo a punto de eliminar la verruga que tiene sobre el labio porque la acomplejaba.
Uma Thurman. Su altura (1,83 m) la ha hecho sentir como "una jirafa desgarbada".
 

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