Han pagado por él más de 200.000 euros

¿Qué tiene este bolso para ser el más caro del mundo?

¿Y tú qué opinas?

bolso más caro del mundo

3 de junio de 2015, 17:15

Lo primero, se trata de un modelo Birkin de la firma Hermés, lo que significa que tendríamos que ahorrar mucho (y tener mucha paciencia por sus larga lista de espera) para conseguirlo. Lo segundo, está hecho en piel de cocodrilo, una de las más exquisitas y más valoradas no sólo por su belleza, sino también por su resistencia y dureza. Lo tercero, el color. Este fucsia no es nada de habitual en la casa francesa, pero lo que hace que el precio se dispare es el punto cuarto. Las incrustaciones de oro y diamantes de 18 quilates. Ahora comprendéis por qué esta pieza es el complemento más caro del mundo.

 

Y cuando decimos caro, querríamos decir carérrimo, porque ahí donde lo veis, este bolsito que parece sacado del armario de Barbie, le ha costado a su dueño/a más de 200.000 euros. ¿Queréis que os traduzcamos en cosas normales todo lo que supone ese dinero? Un casoplón en tu lugar favorito, un yate, la escuela y universidad de tus hijos en los mejores centros (vamos, por ese precio hasta Stephen Hawking podría darles clases en su despacho de Cambridge), sacar de la pobreza a decenas de pueblos en países necesitados, podrías vivir sin trabajar 10 años, y si  eres poco gastoso, 15 o 20… y así podríamos seguir. ¿Entendéis ahora lo que queremos decir cuando os contamos que es una cantidad de dinero sonrojante? Pues eso.

 

Pero como siempre hay alguien al que le quema el dinero en la cuenta corriente, ha decidido invertir todos esos miles de euros en llevarse a casa el bolso más caro del mundo, que salió esta semana a la subasta a través de Christie’s. La pieza se vendió en Hong Kong, y quien se hizo con ella no ha revelado su identidad, ya que se trata de un comprador anónimo que realizó todas las pujas por teléfono. Lo entendemos, si nosotros también tuviéramos ese dinero no dejaríamos que nadie nos viera la cara. Bueno, o igual sí, y después pagaríamos para tener otra. Que no se diga que no somos hiperulttramillonarios.

 

Por Conchi Álvarez de Cienfuegos

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