Primera jornada de la aventura Range Rover

Melani Costa, Enrique Solís y José Bono, entre mejillones

¿Y tú qué opinas?

Range Rover

14 de octubre de 2014, 17:26

Por MASSIMA POTENZA

 

“La política me repugna”. José Bono Jr. lo tiene claro. Después del “linchamiento” que sufrió su padre por parte de todo el mundo, y cuando dice todo, incluye tambien “a los suyos”, no quiere ni oir hablar de congresos, partidos, elecciones y demás parafernalias. Es la gran revelación del Challenge Land Rover, que lo mismo te recita a Rubén Dario, y no nos pongamos intensos, como que te cuenta el último chiste que circula por Toledo. Porque como a su padre, le cuesta cruzar el Tajo. Allí se dedica a la equitación, a dar clases, pero también a la compra y venta de caballos que es todo un universo nuevo y desconocido. Eso sí, en el que todos sus habitantes se conocen a la perfección. Desde Cayetano de Alba a Marta Ortega, heredera del emporio Zara, pasando por Athina Onassis. ¿A que ahora suena interesante?

 

Hablando de Cayetano, Melani Costa es la gran atracción de esta nueva edición de motores solidarios. Nadadora de elite, novia del hijísimo de la Duquesa y una chica con más moral que el Alcoyano. Que ¿por qué? Porque desde el minuto uno tiene que lidiar con todo aquel que se confunde con su nombre y la llama Mireia, por Mireia Belmonte, vamos. Sí, la otra. La otra nadadora que lo ha ganado todo. Imaginemos que a Christiano Ronaldo, pese a la Irina de su corazón y su complicado corte de pelo, una legión de periodistas se equivoca y le empieza a llamar Messi. Pues lo mismo. Melani se muerde la lengua y sonríe. A fin de cuentas, esa sonrisa tiene un punto de vanagloria, ella tiene al soltero de oro y Mireia, unas medallitas que colgar en la pared de una escarpia.

 

“¿A quién llamas? ¿A Tamara?”. “Es que me está preguntando que dónde vamos....”, confesaba Enriquito Solís. Enriquito porque es el más joven. 24 años, empresario y dicen que novio de la más mediática de las hijas de Isabel Preysler, Tamara Falcó. Él lo niega. Solo amigos. Especiales, pero amigos. Porque el hijo de Carmen Tello desata pasiones y él, parece que no, pero lo sabe. Le apodan “picaflor” y se divierte. Casi casi flirtea. Con Mónica de Tomás, con Juncal Rivero, con Beatriz Pino... incluso con el bando masculino porque es icono de señoras y señores, que diría el Hombre Confuso, porque tiene ese punto rollo Marco, el del monito Amedio, al que todo el mundo quiere ayudar a encontrar a su madre... Aunque no esté perdida. Total, que al niño no le faltan pretendientes.

 

Ana Rodríguez, aunque también tuvo que “soportar” que la volvieran a llamar por megafonía “Ana Bono”, acompaña a su hijo Jose que, por cierto, como Enriquito, no quiere hablar de novias. “Mi padre y mi madre se llevan bien. Quizás si no se separaron fue por nosotros, por sus hijos, pero mis hermanas y yo hablamos y decidimos que preferíamos verlos felices a juntos. Lo hablamos con ellos y tomaron la decisión”. Lo que pasó después, ya lo sabemos. Ana tiene novio mexicano por cierto, amante también de Tequila del que a la vuelta a Madrid, su hijo político promete degustación.

 

Porque Land Rover ha trasladado a doce personajes conocidos hasta Galicia para competir. Pruebas atléticas unas, intelectuales otras y todas relacionadas con su cultura, su gastronomía y una lluvia, como todas, pertinaz. “¿Que quién esculpió estas piedras del Obradoiro? Mmmm... Y si vamos a tomar un vino coj... ”, Bertín Osborne dejaba el buen tiempo de Granada donde actuaba la noche anterior por calarse vivo recorriendo las calles de Santiago de Compostela sin un plato de jamón ni un fino que echarse a la boca y, claro, el humor, que lo tiene y mucho, a veces, se le torna de perros. Mejora si le ponen unos mejillones. El problema es si estos hay primero que sacarlos de las bateas de la ría de Arousa, parrillarlos en los barcos, componer nuevas cuerdas donde criarlos... Vamos, que esa cara era un poema. Menos mal que Juan Peña siempre tiene un cante con el relajar tensiones... O con el que centrarlas en él. Y si no, siempre nos quedará Adriana Abascal, otra mujer que, oye, tiene su gracia. A ver cómo evoluciona.

 

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