Ser representante de una familia real europea implica que constantemente estés asistiendo a actos oficiales, que estés viajando por todo el mundo y que te relaciones con muchas personas en el día a día. Es una labor en la que siempre hay que mostrar la mejor cara y en la que hay que tratar amigablemente con todo el mundo sin perder la sonrisa. Algo que Victoria de Suecia no lleva demasiado bien debido a la enfermedad que sufre. En más de una ocasión la heredera al trono sueco se agobia debido a su prosopagnosia, un trastorno que implica algo de lo más llamativo.

La hija mayor de Carlos Gustavo y Silvia de Suecia tiene esta enfermedad que le dificulta reconocer los rostros de las personas con las que se relaciona. Y no solo el rostro de alguien a quien acaba de conocer. También el de las personas más cercanas a ella e incluso el suyo propio. Y lo mismo sucede con los nombres. Este trastorno que afecta a una de cada cincuenta personas cuenta con la dificultad de que quien lo sufre no se acuerda de cómo se llaman las personas. Es una enfermedad cognitiva que implica lo denominado como “ceguera facial”.

El trastorno de Victoria de Suecia

Lo peor es que se trata de un trastorno que no tiene cura con el que Victoria de Suecia va a tener que convivir siempre. Eso sí, la futura reina lleva a cabo algunos trucos para intentar que no le afecte demasiado, sobre todo en su trabajo. Recordar el olor de la persona, interiorizar una característica física muy determinada de alguien o algún gesto muy característico son algunas de las recomendaciones que Victoria de Suecia lleva a cabo para intentar reconocer a las personas cuando su enfermedad hace acto de presencia. Ella ha reconocido que es muy difícil pero que es algo que quiere tratar con la mayor naturalidad.