La inmobiliaria a la que Terelu Campos ha confiado la venta de su impresionante triplex, en el que depositó sus sueños inmobiliarios pero que ahora se le queda grande y lejos del centro, ha desarrollado una serie de requisitos para proteger AL MÁXIMO la privacidad de su célebre clienta.

La idea es ahuyentar a los cotillas y a los que compradores poco serios, por eso la inmobiliaria ha blindado estas visitas, filtrando solamente los de auténticos y potenciales compradores o gente realmente interesada en adquirir este pisazo en Aravaca, al que Campos destinó una importante suma de dinero en transformar y que ahora vende por un 1.400.000 euros.

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‘Sálvame’ ha podido hablar con uno de esos selectísimos posibles nuevos propietarios, y este ha sido el encargado de desvelar las estrictas condiciones a las que se tuvo que someter para poder visitarlo. Esta persona reconoce que no sabía absolutamente nada de quién era la actual dueña y que solo se interesó en la oferta y quiso saber más de este piso localizado en la zona suburbana madrileña. Al parecer, la inmobiliaria pide presencia física de los interesados en la vivienda y no transmiten vía telefónica ningún dato acerca del tríplex. “Me dijeron que tenía que tendría que firmar un papel comprometiéndome a no hacer fotografías dentro de la vivienda y tampoco podía hablar del piso en ningún medio de comunicación”. Este compromiso por escrito era obligatorio, sin firma, no se enseñaba la casa. Unas condiciones que para nada resultan disparatadas y que son de lo más comunes en transacciones de viviendas de lujo o cuyos propietarios son personas conocidas.