En 2001, se estrenaba la edición segunda del reality más veterano de nuestra televisión, ‘Gran Hermano’, y, aunque no tuvo tanta dosis de sorpresa ni de polémica como su predecesora, sí tuvo una grandísima novedad: la boda de dos de sus participantes, estos fueron Eva y Emilio, que se enamoraron perdidamente dentro de la casa y organizaron una celebración ahí dentro patio de la casa más famosa de Guadalix con todos su compañeros.

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Mucho ha llovido desde entonces y las vidas de estos dos veinteañeros que entraron con ganas de “vivir la experiencia” no pueden ser más diferentes a como eran hace 19 años. A Eva, que entró siendo una valiente madre soltera que trabajaba como camarera, el corazón le dio un vuelco cuando conoció a Emilio, un madrileño que se autodenominaba “fashionvictim”. El flechazo fue inmediato y pronto (prontísimo), él le pidió matrimonio. Tales eran sus ganas de ser pareja oficial que no quisieron esperar a estar fuera del programa de telerrealidad, y montaron un bodorrio con Alonso, el patrón de barco como oficiante de la ceremonia. Todavía la recordamos a ella avanzando hacia el novio a grandes zancadas y con un ritmazo impresionante. Él, emocionado, aguardaba junto a la piscina para dar el ‘sí, quiero’ que jamás pensó improvisar en la televisión.

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Y, tras su salida de la casa, el silencio. Ninguno de los dos, a diferencia de compañeros de edición como Marta López o Carlos Navarro, se dedicaron al mundo de la televisión. Retomaron sus vidas anónimas por lo que resultó muy difícil seguirles la pista. Hasta ahora. Si alguna vez, como buen fan del formato que eres, te has preguntado por qué fue de los enamoradísimos Eva y Emilio, atento, porque te lo descubrimos en nuestro vídeo ¡dale al play!