La mujer de Kiko Rivera se realizó un aumento de pecho en 2017 y, al parecer, a lo largo de estos años ha sufrido una serie de complicaciones que le han obligado a cambiar las prótesis. Visiblemente recuperada, Irene Rosales reaparecía este sábado a través de la pantalla en el programa 'Viva la vida'.

"Estoy bien", ha adelantado la colaboradora aunque ha desvelado que la recuperación no está siendo todo lo buena que ella esperaba. Irene Rosales ha contado que la razón por la que se apresuraba a pasar por quirófano era porque la prótesis se le había desplazado "se me dio la vuelta y además estaba rota".

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Aunque la cirugía, realizada hace aproximadamente 10 días, salió perfectamente, horas después se notó un bulto que la obligó a pasar de nuevo por quirófano: "Vino a verme el médico y me tuvieron que operar de nuevo, no revestía gravedad pero era un hematoma importante y el médico quiso quitarlo. Mi cuerpo reacciona muy mal a las operaciones...", contaba la sevillana.

Afortunadamente todo quedó en un susto e Irene se encuentra cada día mejor: "Es verdad que todavía no puedo moverme mucho y esta última etapa es la más importante para que todo quede bien pero estoy bien".

Kiko Rivera, su mejor enfermero

Irene Rosales ha explicado que fue ella misma quien eligió la fecha de la intervención aún sabiendo que su marido no estaría en casa: "Pensaba que me iba a recuperar súper pronto", se lamentaba. Durante los primeros días de convalecencia, la sevillana ha contado con el apoyo de sus hermanos: "Toda mi familia ha estado muy pendiente. Kiko quiso volver (del viaje con Jesús Calleja) pero yo estaba bien atendida", explicaba.

Eso sí, desde que regresara a casa hace una semana todo son mimos y cuidados para la madre de sus hijas: "Desde que ha llegado no deja de cuidarme. Lo tengo como lo tenía que haber tenido al principio", bromeaba.