Algo olía raro en la subasta que hace unas semanas llevó a cabo Kiko Rivera a través de internet. El objeto en cuestión que el hijo de Isabel Pantoja puso a la venta es un collar con sus iniciales KR, una de sus joyas más preciadas, por la que llegaron a pujar mucho más de 100.000 euros, una locura.

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Kiko prometía que fue su primer colgante 'KR', y muy pronto el collarcito despertó la curiosidad de muchos fans. Su venta superó cualquier límite de la imaginación -130.100 euros de puja final- y fue entonces cuando saltó la liebre: ¿troleo o realidad? Kiko parecía convencido de que todo iba sobre ruedas y celebró el éxito de su subasta asegurando que daría la joya a su nuevo dueño en persona, pero en el día y la hora prevista de la entrega el comprador no se presentó.

"Pues nada familia no se ha presentado el comprador del collar", contaba Kiko Rivera a sus seguidores de Instagram en stories visiblemente apenado y cabizbajo. Claro está, él se veía con 130.000 euros más y un collar menos, una operación de lo más rentable que al final no salió como esperaba.

¿Plantón oficial o inconveniente de última hora? El dj lo tenía todo listo y organizado para sorprender a su comprador con alguna sorpresa digna del dispendio, pero de momento su joyero sigue intacto. No siempre salen las cosas como uno quiere por mucho empeño que se le ponga.