Cuanto más van pasando los días, más difícil se pone el escenario para que Kiko Rivera e Isabel Pantoja acerquen posturas y salven una relación que ha sido de las más fieles y ejemplares durante décadas. Kiko Rivera se ha desvivido por hacer todo lo que le ha pedido su madre Isabel Pantoja, creyendo que nunca actuaría en perjuicio suyo y de la familia que ha formado con Irene Rosales. Sin embargo, en la demoledora entrevista que ha ofrecido a Lecturas, ha deslizado, dolido, que su madre no ha actuado con la misma deferencia y cuidado con él, e incluso podría haberle dejado en una situación económica muy complicada y podría llevarle a perder la parte que le corresponde de Cantora.

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"Yo no cedí Cantora a mi madre a sabiendas. Firmé lo que ella me pidió. (...) Me huelo lo peor", confesaba Kiko Rivera, con una enorme decepción ante la seria empresa que ha emprendido junto a sus abogados por conocer la realidad del patrimonio que le dejó en herencia su padre. El punto de partida es el testamento de Paquirri, donde Kiko Rivera, junto a sus hermanos, figuran como herederos universales e Isabel Pantoja como una de las beneficiarias, aunque la tonadillera consiguió cambiar su derecho de usufructo sobre la parte correspondiente de los bienes de su marido de manera legal. Sin embargo, las maniobras que más preocupan a Kiko Rivera son las que tuvieron lugar en 2002 y 2015, y con las que Isabel Pantoja habría dejado a su hijo hipotecado y endeudado, como han contado Antonio Rossi y Paloma García Pelayo.

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En 2002, a Kiko Rivera le sacan del internado de Toledo en el que estudiaba "y le hacen firmar un poder sobre su parte para que su madre, con problemas económicos, pueda dar como garantía Cantora para una hipoteca de 2'7 millones de euros", contaba la periodista en 'El programa de AR'. En 2015, después de que seis años antes, la tonadillera pidiera una modificación de las condiciones para plazos y tipos de interés de aquella hipoteca, Kiko Rivera volvió a firmar de nuevo, estando su madre en prisión, una nueva hipoteca sobre Cantora por valor de 1'1 millones de euros para que Isabel pueda hacer frente a su deuda con Hacienda. De esta manera, el dj "cede" su parte de la finca y se convierte en responsable de dos hipotecas, pero también podría haber acabado 'enterrado' en deudas. "Lo que desconocemos es la cantidad de dinero que se ha podido levantar de todo lo que Isabel Pantoja en estos años haya satisfecho", señalaba la colaboradora televisiva.

Cantora, ¿irrecuperable?

Por si fuera poco, Antonio Rossi ha confirmado presentando documentación que "se ha vendido parte de la herencia de Paquirri". En 1992, Isabel Pantoja "en su nombre y como representante de su hijo" vendieron "5 partes de Cantora y el ganado" por un total de 105 millones de pesetas, y se acuerda el arrendamiento de toda Cantora por 10 millones de pesetas más. De todo el acuerdo, a Kiko Rivera le corresponderían el 47'60% y, a día de hoy, sería un millón de euros, aproximadamente, "del año 92". Lo que se preguntan los tertulianos es: ¿tendría Kiko conocimiento de este contrato?

No sería la única vez que Isabel Pantoja habría perjudicado a su hijo, pues también en la negociación de proyectos profesionales (como las Campanadas de 2011 en Telecinco), la tonadillera le habría traicionado negociando un caché totalmente desfavorable para él.