El 30 de abril de 1983 era el día elegido para cambiar, de por vida, el devenir de Isabel Pantoja. Era el día de su boda con Francisco Rivera ‘Paquirri’, pero también el día que escogió el torero para escribir el destino de la tonadillera mucho más allá de su unión. Horas antes de pasar por el altar, con los nervios y la ilusión a flor de piel, el torero de Barbate tuvo una cita en una notaría de Sevilla para redactar su testamento. Paquirri aportaba a su inminente unión dos hijos, Francisco y Cayetano, fruto de su matrimonio con Carmina Ordóñez, y se jugaba la vida cada tarde en las plazas de toros, así que para él era muy importante dejar resuelto el futuro de los suyos por si llegaba la tragedia.

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Y la tragedia llegó apenas año y medio después. El 26 de septiembre de 1984, un toro le quitaba la vida en Pozoblanco (Córdoba) a los 36 años. Paquirri lo dejó todo previsto. Y así lo pudieron escuchar su viuda, Isabel, su primera mujer, Carmina, su padre, Antonio Rivera, y sus tres hermanos, Teresa, José y Antonio, cuando llegó el momento de leerles el testamento de Paco, como todos le llamaban. Lecturas ha podido acceder al contenido de ese testamento que hoy reclama conocer Kiko Rivera. El hijo de Isabel Pantoja va a enterarse de las últimas voluntades de su padre en estas páginas...

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