El divorcio entre Paloma Cuevas y Enrique Ponce es inminente. Ambos se han preocupado por dejar claro que a pesar de la ruptura su relación es exquisita y seguirá siendo así por el bienestar de las dos hijas que tienen en común. Mientras que el torero se ha volcado en Ana Soria, la empresaria ha encontrado en su grupo de amigos más íntimos ese refugio tan necesario en estos momentos tan complicados para ella.

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Tras un verano difícil, Paloma estaría decidida a cambiar su vida radicalmente. Si bien, en un primer lugar se pensaba que su intención era quedarse junto a sus hijas en la casa que posee el matrimonio en la exclusiva urbanización de La Finca, parece que el deseo real de la empresaria sería otro.

Ha sido Carmen Lomana, amiga íntima de la madrileña y visiblemente sorprendida con la presencia de Enrique en el 48 cumpleaños de su todavía mujer, quien ha desvelado las intenciones más inmediatas de Paloma: "Lo único que sé es que se quiere ir a vivir fuera de España y por algo será", confesaba dejando entrever la mala etapa que está atravesando.Una información hasta ahora desconocida ya que según los testimonios de los protagonistas su propósito era el de no alterar bajo ningún concepto el día a día de sus hijas, quiénes ya han iniciado el curso escolar en la capital.

La decisión no estaría tomada y es que antes de ello la empresaria tiene que valorar una serie de complicadas circunstancias que la rodean. La primera sería la de separarse de sus padres, a quien está especialmente unida, y otra cambiar radicalmente de país, eso sí, acompañada por Bianca y Paloma, su máximo sostén en los últimos meses.

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