Acaban de celebrar su undécimo aniversario de boda y Charlene ha vuelto a desaparecer. El principado distribuyó una nueva foto oficial del matrimonio con motivo de la efeméride y, tras los últimos eventos, incluido un viaje a Noruega, parecía que Charlene retomaba sus compromisos oficiales con normalidad. Pero no ha sido así.

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El príncipe Alberto presidió la cena de gala del Torneo Internacional de Saltos de Mónaco y estuvo acompañado de su hermana mayor, la princesa Carolina, y de su sobrina Carlota Casiraghi. Carlota, a su vez, estuvo acompañada de su marido, Dimitri Rassam, y la hija mayor de este, Darya, nacida de una anterior relación.

Carolina, como en ella es habitual, lució muy elegante, con un pantalón rosa y repitió una blusa de Chanel de la colección primavera-verano 2018, que ya ha llevado en otras ocasiones. La blusa de color blanco era muy vaporosa, con mangas transparentes y cuello 'baby doll' rematado con una lazada negra. Carolina, además, apareció con gafas y remató su estilismo con un collar de perlas y pendientes de aro.

Carolina de Mónaco

La princesa Carolina, con una blusa blanca de Chanel que ya ha lucido en anteriores ocasiones, perteneciente a la colección primavera-verano de 2018.

Gtres

Que Charlene no acuda a un acto es algo a lo que en los últimos meses nos tenía acostumbrados. La grave enfermedad que contrajo en su país de origen, Sudáfrica, por la que tuvo que ser intervenida en numerosas ocasiones, todavía le hace padecer algunas secuelas. En su ausencia, ha sido Carolina de Mónaco la encargada de ejercer de primera dama del principado y apoyar a su hermano durante todos estos meses.

Lo que sorprende es que Charlene, exnadadora olímpica, no haya hecho acto de presencia en un torneo ecuestre, que no deja de ser una competición deportiva, algo que entusiasma a la princesa. Quiza, si todavía se encuentra convaleciente de la enfermedad que padeció, haya preferido no hacer excesos y una cena de gala puede prolongarse hasta bien entrada la noche.