Las memorias de Marisol: Así contó Pepa Flores a la revista Lecturas su salto a la fama

En 1968, Lecturas publicó, en exclusiva, las primeras memorias de Marisol cuando esto solo tenía 20 años. "Lo he hecho en esta revista porque en sus páginas siempre he encontrado una delicada y cariñosa atención", reveló entonces

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Conchi Álvarez de Cienfuegos

Redactora Jefe de Clara Corazón

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Marisol nació un helador cuatro de febrero del año 1948, pero, a decir verdad; nació diez años más tarde; cuando su padre firmó un contrato que la vincularía hasta los 18 años al productor Manuel Goyanes. Su segundo nacimiento tuvo lugar en Madrid; y ella, en sus memorias ‘Así es mi vida’ publicadas por Lecturas en el año 1968, lo contaba de esta manera: “Tras unas pruebas, mi padre firmó un contrato en exclusiva con el productor, hasta mi mayoría de edad, exactamente. Aquel día, fui rebautizada. En lo sucesivo, no sería Pepi Flores, sería Marisol”.

Las memorias de la artista, publicadas en Lecturas, cuando ella tenía 20 años y aún no sabía ni quién era y casi no había podido tomar ni una sola decisión de su vida, fueron un éxito. En ellas, Marisol, no Pepa, repasaba cómo había sido su llegada a Madrid desde su Málaga natal, donde era una niña tímida que cambiaba de carácter cuando alguien le pedía que se arrancara por bulerías. El paso de ser una pequeña normal y corriente, con salero y desparpajo, que tan solo estaba en el lugar y en el momento indicados.

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Así contó Marisol a la revista Lecturas su salto a la fama

La Pepita de ocho años formaba parte de un grupo regional, a través del cual daba rienda suelta a toda su afición por el cante. Descanso, se llamaba. Con esta agrupación malagueña visitó en 1957 las instalaciones de Televisión Española. “Me sacaron mucho, quizás porque era una niña y, cuando acabó el programa, Tico Medina me pidió que acudiese al día siguiente con el guitarrista”. Ahí actuó para el hombre que se convertiría en su gran valedor, pero, también, casi en su dueño. “Para mí, Manuel era un hombre totalmente desconocido. Me imponía un gran respeto”, contaba en sus memorias, asegurando que todos sus síes y noes iban seguidos del “señor”; “había sido bien aleccionada”, escribe.

Marisol fue la escogida para un proyecto que debía estar formándose antes de que ella misma apareciera en aquel plató televisivo. Ella fue la cara escogida para encarnar a esa mini flamenca. Una niña con ‘ángel’, con dotes para el cante y el baile, con desparpajo… ¡era, sencillamente, perfecta! Buscaron un nombre que le fuese como anillo al dedo a su aspecto, a esa cabellera rubia, que se haría aún más rubia, y a unos ojos azules que la hacían destacar en una castañísima España de los años 50.

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“Cuando llegamos a Madrid para el rodaje de la primera película, mi madre y yo nos hospedábamos en casa de una tía mía. Pero un día en que fuimos a ver la televisión a casa del señor Goyanes, me invitaron a que pasara allí la noche. Me quedé aquella noche, y las sucesivas durante diez años”. Entonces, ya no dormiría con su madre, ella se iría a un hostal. Con el tiempo, pediría a la familia que era su protectora, que su madre también pudiese vivir en el domicilio. La necesitaba, 

El gran estreno de su primer film, ‘Un rayo de luz’ fue una sensación. “Aquella noche inolvidable me siento llevada en volandas, zarandeada, estrujada, llena por todas partes de luces y flores; aunque al final me caía de sueño”.

Marisol no ha entrado en la adolescencia y ya tiene un premio del festival de Venecia, millones de seguidores, una nueva familia en Madrid y una nueva vida. Hay cromos con su cara, muñecas hechas a su imagen y semejanza; tiene discos, libros... Pepa se ha desvanecido por completo. Da clases de canto, de danza. También de dicción y de equitación. Aprende inglés, la instruyen en cultura general. La agenda de la niña está más apretada que la de un ministro. Se siente que es llevada en volandas. Sus pies apenas rozan el suelo; como la noche en la que estrenó 'Un rayo de luz'. 

 

Marisol y su supuesto romance con Antonio, el Bailarín

"Durante el rodaje de 'Marisol, rumbo a Río' tengo un encuentro con un hombre al que admiraba y al que había conocido en mis comienzos, Antonio 'el Bailarín'. Me llevaron para que me viera bailar y lo hice ante él. Después él se puso a bailar conmigo", de ese encuentro entre fan e ídolo nació la película 'La nueva Cenicienta', con una Marisol más adolescente.

"Ahí nació el primero de muchos 'romances' que se me han achacado", nos contó la joven. Entonces, ella tenía 15 años y Antonio 40. Esto, pensó, que dispararía los rumores, pero, al contrario, los alimentó aún más. "Un día, cuando regresaba de un viaje a Angola, el señor Goyanes recibe una llamada urgente porque Antonio había declarado que se iba a casar conmigo y, en Barajas , al parecer, me iba a encontrar con un montón de periodistas. Me eché a temblar, y di cuenta de que me había convertido en una estrella cuya vida importaba a a gente... y de que iba haciendo una mujer". La adolescente estaba en shock y ella, por supuesto, negó absolutamente todo. Después Antonio aclararía, "he dicho que si algún día me caso será con una chica como Marisol". 

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La joven ironizaba con la habilidad que tenía para encadenar romances. Todos, por supuesto, mentira. "He tenido 'romances' con el Cordobés, con Ramón de 'El dúo dinámico', con Junior, con Sebastián Palomo Linares... y hasta se ha publicado en una revista alemana una portada mía con Mel Ferrer a raíz de su separación con Audrey Hepburn diciendo que yo había sido la culpable". 

La historia de amor secreta de Marisol 

"Lo que no sabían todos ellos", escribía en sus memorias publicadas por la revista Lecturas, a la que Marisol se sentía muy unida, "es que mientras tanto (mientras le adjudicaban tantas parejas) yo sí vivía un de verdad un auténtico noviazgo que a todo el mundo, incluidos los familiares más cercanos, pasó inadvertido durante años". 

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Marisol nos relató su romance furtivo con Carlos Goyanes, hijo de su valedor. Los dos vivían en la misma casa y, prácticamente, se habían criado juntos. La etapa de la adolescencia la vivieron juntos. Cuando la niña aterrizó en la casa de su productor, tenía 11 años y el hijo de este, con el que acabaría casándose, 13. "¿Cuándo nació nuestra mutua atracción? Yo diría que desde el principio de conocernos". 

"Durante los primeros años nos quisimos mucho; pero hoy me pregunto si no confundiríamos el verdadero sentir con el cariño", explicaba en su biografía de entonces. "Si siempre quise a los hijos del señor Goyanes como a verdaderos hermanos, en Carlos me pareció hallar un amor distinto, no tan fraterno". 

Cuenta que Carlos se le terminó declarando en un tren de camino a Málaga, su auténtico hogar. "Él subió al vagón a despedirse, se sentó a mi lado, se quedó callado y yo veía que el tren arrancaba... pero él no. Al final, en el último momento, me lo dijo". Marisol contaba entonces con 14 años. 

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"Éramos demasiado jóvenes, por eso mantuvimos en secreto el noviazgo". Un secreto que les hacía enórmemente felices. "Hasta que no lo hicimos público, nadie sospechaba nada, ni si quiera nuestras familias. Y, sin embargo, a los pocos meses de hacer oficial el compromiso, me di cuenta de que aquello se iba a acabar". 

Los motivos que empujaron a Marisol y a Carlos Goyanes a romper

Estamos en 1968, cuando se publicarán las memorias; y Marisol acababa de enfrentarse a su ruptura con Carlos. Ella no lo sabe, pero meses más tarde, volverá a darse una oportunidad con él. Casi empujada por ambas familias. 

"Cuando todo estuvo en secreto fue una formidable aventura en la que confundíamos los verdaderos sentimientos", decía aún hecha un lío por lo vivido. "Cuando nos vimos en absoluta libertad de salir, de entrar, de vivir una una auténtica realidad de novios, el amor se enfrió. Sea como fuere, se terminó", zanjaba. 

Marisol, sin saber que solo un año más tarde sería ella misma quien le daría el 'sí, quiero', aseguraba "estoy convencida que Carlos hará muy feliz a la mujer con la que se case". 

Ella, entonces, estaba abierta al amor, y revelaba que deseaba "hallar el amor definitivo". "Si, él me lo pidiera, abandonaría mi carrera, en la que ya he puesto mucho. Porque creo que la felicidad privada, íntima, de la familia y el hogar; debe de estar por encima de todo". Curiosamente, no necesitó que ningún hombre se lo pidiera. Solo tuvo que esperar a romper con todo lo que había sido y regresar a ser la verdadera mujer de su vida, Pepa.