Qué monísima eres. Además, de cara y de tipo, cosa difícil. Sabes potenciar tus cualidades, disimular tus defectos, ¡un ejemplo de estilo para miles de seguidoras en tus redes sociales! Has pasado de ser “la mujer de” a influencer por méritos propios, lo cual tiene su importancia. Sí, pero…

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Entonces, ¿por qué resultas siempre tan antipática? No consigo entender por qué muestras ante la prensa esa actitud entre condescendiente y altiva, esas palabras extraídas con fórceps, esas sonrisas falsas, esas ganas de acabar cuanto antes, esa forma de silabear como si estuvieras hablando con niños pequeños, aunque tú sabes perfectamente que te están haciendo un favor promocionando tus productos, tu pelo, tus series… ¡Sí, es prensa del corazón, pero en el New York Times no vas a salir, preciosa!

Oye, Paula, que nosotros no seremos Truman Capote, lo admito, pero es que tú tampoco eres Anna Magnani, o sea que vamos a relajarnos un poquito.