El fin de semana ha sido de lo más movidito para Tamara Falcó. La joven estaba disfrutando de la boda de unos amigos cuando salía a la luz una supuesta infidelidad por parte de Íñigo Onieva: "Estaban todo el rato juntos, besándose, bailando, riendo, sin cortarse un pelo", contaba Fani Carbajo a través de una conexión telefónica en 'Viva la vida', un encuentro que ella misma vio con sus propios ojos.

La pareja ha hecho caso omiso a este testimonio y solo unos minutos más tarde era Tamara Falcó quien compartía una romántica imagen junto a su chico, prueba de que no hay ni rastro de crisis, todo lo contrario, la pareja está en su mejor momento y no dudan en gritar al mundo lo felices que son juntos.

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Sin embargo, la pareja está en el punto de mira. Este lunes, Tamara Falcó huía casi a la carrera de las preguntas incómodas de la prensa. Visiblemente nerviosa, la hija de Isabel Preysler caminaba a toda prisa por las calles de Madrid para llegar a su clase en Le Cordon Bleu. La colaboradora de 'El Hormiguero' prefiere mantener silencio al respecto y sigue con sus qué haceres diarios al margen de la polémica pero no puede ocultar su enfado. ¡Dale al PLAY!

A juzgar por su gesto serio, esta situación está afectando a Tamara. La influencer piensa luchar a como de lugar por su relación con Íñigo, el hombre que ha sido capaz de devolverle la ilusión por el amor después de varias decepciones sentimentales. Hace solo una semana, la marquesa de Griñón hablaba sin poder ocultar su ilusión del diseñador de coches: "Estoy super contenta", afirmaba con una sonrisa de oreja a oreja.