Tras haberse pospuesto dos veces por causas diversas, este viaje de Estado ha adquirido una importancia que hizo de la despedida de los monarcas todo un acto institucional en el que, una vez más, el estilismo de la Reina fue examinado con lupa.

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Para la bienvenida ofrecida por Isabel II y Carlos y Camila, la Reina de España ha elegido un total look en amarillo, que ha combinado con un tocado en el mismo tono y el pelo recogido. El conjunto estaba compuesto de un vestido liso con guipur en el bajo en un tono mucho más suave, un abrigo en tono pastel y guantes y bolso de piel a juego. El tocado que ponía la guinda al estilismo era de un color más intenso que las prendas aunque igual de favorecedor para Doña Letizia, que ha combinado su outfit con un maquillaje muy sencillo y unos preciosos pendientes de oro, brillantes y perlas.

De blanco impoluto, Doña Letizia vestía un impecable conjunto de Hugo Boss que ya le habíamos visto en varias ocasiones. Sin más joyas que sus famosísimos pendientes de perlas australianas, oro y diamantes -que se rumorea que le regalo Don Felipe cuando nació su primera hija-, la Reina ha combinado el outfit, compuesto de cuerpo sin mangas y bajo asimétrico y una falda lápiz por encima de la rodilla, con unos salones de pitón de la firma Magrit y con un clutch a juego de Lidia Faro. La sencillez y elegancia del look quedaba completada con unas gafas de sol, también de Boss.

A lo largo de esta mañana los Reyes han sido recibidos primero por el príncipe Carlos y su mujer, Camila Parker, y después por su Majestad la Reina de Inglaterra