Blanca Romero atraviesa una etapa muy tranquila. Retirada en cierto modo del ajetreo mediático, trabajando para algunas marcas y volcada en sus hijos, la asturiana es capaz de echar la vista atrás y analizar lo que ha sido su vida, con las cosas buenas y las no tan buenas.

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Como embajadora de un nuevo modelo de Citröen, Blanca se ha posicionado al lado de la mujeres fuertes y aventureras. Y en esta línea, en palabras a 'Chance', ha lanzado un mensaje a favor de aquellas mujeres que sacan a sus hijas adelante solas y sin la presencia de una figura paterna.

Blanca ha sido madre dos veces y ambas sin esa figura. Si bien es cierto que tras su boda con Cayetano Rivera en 2001, el matador adoptó a su hija, Lucía, a la que dio sus apellidos.

Tras la separación de su madre y Cayetano, Lucía Rivera ha mantenido una relación de altos y bajos con su padre. Sonada ha sido su ausencia en el bautizo de su hermano Cayetano, hace unos días en Ronda, tampoco estuvo en la boda de este con Eva González.

Lucía siempre ha destacado el esfuerzo de su madre para criarla a pesar de las circunstancias, una historia que Blanca Romero volvió a vivir con su pequeño Martín, que nació en 2012.

"Con el segundo niño si eche de menos la figura paterna, costo criarlo y hubiese sido más fácil para el niño también. Pase un momento duro y triste", ha contado a 'Chance'. Sus dos hijos han sido buscados y deseados, pero afrontar la maternidad sola no es un camino sencillo, pero tal y como asegura Blanca: "Después de pasar eso tengo la recompensa, me siento doblemente mejor y realizada".