El 2023 no ha sido un comienzo de año fácil para Isabel Preysler (72 años) tras su ruptura con Mario Vargas Llosa (86 años). Tras siete años de aparentemente apacible relación, todo ha saltado por los aires y además de haberse instalado la tensión entre la expareja por unas referencias a Tamara Falcó que no gustaron a su madre, él parece haber retomado la relación con su exmujer, Patricia Llosa. Isabel, ante las buenas nuevas, lejos de venirse abajo, parece haber encontrado un nuevo objetivo; hacer más deporte.

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Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa

Este lunes 20 de febrero por la mañana se abrían las puertas de su famosa casa en Puerta de Hierro para recibir un coche rotulado con la inscripción ‘entrenador personal a domicilio’, se trata del coche de la empresa ‘andar es empezar’ que se caracteriza aparte de por desplazarse hasta la casa de sus clientes, por ofrecer entrenamientos adaptados a cada edad, cuerpo y necesidades. No es algo extraño que Isabel Preysler se cuide, ella nunca ha ocultado que le gusta verse bien y que invierte tiempo en lograr que así sea.

También puede que sea importante el hecho de que quedan poco más de cuatro meses para la boda de su hija Tamara Falcó, y seguro que quiere estupenda para lucir ante las cámaras y los focos, pues es evidente que los habrá, en la boda de su hija, donde a pesar de no ser la madrina, seguro que logra acaparar una buena parte de las miradas, pues da igual que vaya sola o de la mano de su pareja, sea como sea, nadie le quita el puesto de ‘Reina de corazones’.