Michael Robinson, exfutbolista y comentarista deportivo, ha fallecido este martes 28 de abril a los 61 años de edad tras una dura batalla contra el cáncer. El que fuera presentador de Informe Robinson se ha ido en su casa de Marbella, en donde se encontraba junto a su mujer, Chistine, y sus dos hijos, Liam y Aimee. Ellos han sido los encargaos de dar la triste noticia a través de Twitter.

“Con tremenda tristeza os comunicamos el fallecimiento de Michael. Nos deja un gran vacío, pero también innumerables recuerdos, llenos del mismo amor que le habéis demostrado. Os estaremos eternamente agradecidos por haber hecho a este hombre TAN FELIZ, nunca caminó solo. Gracias”, ha anunciado la familia a través de la cuenta de Twitter del propio Michael Robinson.

Michael Robinson anunció en diciembre de 2018 que sufría un cáncer incurable. Un melanoma con metástasis del que habló abiertamente en el programa La Ventana de la Cadena SER. Desde el principio, el exfutbolista de origen inglés quiso aplicar su propia terapia contra la enfermedad: su gran sentido del humor.

“El día que me lo dijeron no sabía cómo reaccionar", aseguraba entonces. “Preferiría no tener que librar esta batalla, pero lamentablemente estoy en esta lucha y tengo claro que la voy a ganar”, afirmaba con total seguridad tras anunciar la mala noticia. El periodista comenzaba una dura lucha contra el porcentaje del 37% de posibilidad de curación que sus médicos le dieron entonces.

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El exfutbolista y comentarista aseguró entonces que no tenía miedo a la muerte, “lo que sí me produce una enorme tristeza es despedirme de mi familia antes de que haya terminado el partido. Aunque creo que soy el tipo con más suerte que conozco”. Robinson nunca perdió su sarcarmos, ni al hablar sobre su enfermedad. “En muy pocos momentos de mi vida me he encontrado tan estupendamente. Incluso creo que debo ser el único paciente del mundo que está engordando, me encuentro fenomenal”, señalaba tras comenzaron tratamiento de inmunoterapia.

De futbolista a comentarista

Sobre el césped, Michael Robinson dio sus mejores años al Liverpool, el equipo de su corazón. En 1986 fichó por el Osasuna. Sin embargo, en enero de 1989, una lesión de rodilla lo sacaba de los campos de fútbol. Tras esto, el futbolista decidió quedarse en España, supo reinventarse y se convirtió en una de las voces más reconocidas del periodismo deportivo.

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Su último partido fue en Anfield. Poco después de que el Atlético de Madrid venciera al Liverpool y lo eliminara de la Champions el pasado 12 de marzo, Michael sufría un grave bajón en su enfermedad. Desde entonces, había permanecido en Marbella hasta el triste desenlace este martes 28 de abril.