Las ausencias de Charlene de Mónaco son cada vez más comentadas. La última tuvo lugar ayer, cuando se celebraba una de la fiestas más sonadas del calendario monegasco: el Baile de la Rosa, cuyos beneficios van destinados a la Fundación Grace, madre del príncipe Alberto (¿se le habrá olvidado este detalle a Charlene?). Claro que el pequeño principado se basta y se sobra en lo que a glamour se refiere y la presencia o no de Charlene ni quita ni pone, la verdad.

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Allí estuvieron arropando al príncipe Alberto II su hermana Carolina de Hannover y sus cuatro hijos: Andrea, con su esposa Tatiana Santo Domingo, Carlota -sin su amor, el cineasta Lamberto Sanfelice-, Pierre, acompañado de una espectacular Beatrice Borromeo, y la menor de los cuatro, la princesa Alexandra, que a sus 16 años ya no es tan pequeña y por primera vez asistía a este tradicional evento. Por supuesto, fue de las que más disfrutó del baile.

Y es que este año, el Baile de la Rosa hizo escala en Cuba, por lo que la salsa y los ritmos latinos, asi como la decoración de la Sala de las Estrellas del Sporting Club, inundaron por completo el ambiente. Color y sabor... y rosas. Pero ni rastro de Charlene.

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