Tierra trágame. Eso es lo que ha debido pensar Meghan Markle cuando, después de aterrizar en Tonga procedentes de Fiji, se dejó fotografiar, fruto de un despiste, con una etiqueta que colgaba del bajo de su elegantísimo vestido rojo de largo midi.

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La duquesa de Sussex quiso hacer un homenaje a la bandera del país con el color de su vestido, pero lo que entonces no sabía era que por lo que se iba a hablar de su vestido era por su momento tierra trágame fashionista.

Siempre impecable y acertada, llama la atención que la duquesa haya tenido un despiste de estas características. Además en la etiqueta del vestido, de Self Portrait, una de las firmas favoritas de Kate Middleton, se puede leer "se aceptarán devoluciones solo si esta etiqueta permanece pegada". Aunque la opción de la devolución, después de usarlo, parece totalmente descartada porque en la casa real británica son dados a repetir looks, como también lo hace la reina Letizia.

A pesar de este pequeño error de estilo, Meghan Markle derrochó elegancia. Completó el look con un clutch que llevaba el sello de Dior y unos salones de ante azul marino de Manolo Blahnik, la otra marca española de zapatos, junto con las cuñas de Castañer, que ha guardado en su maleta durante este viaje.