Lola Fernández Ochoa, hermana de Blanca, la enorme campeona que nos dejó el pasado 4 de septiembre, visitó el plató de 'Viva la vida' para responder a uno más de los muchos homenajes que la esquiadora fallecida está recibiendo desde que se marchó.

A Lola le hubiera gustado, como es lógico, que Blanca pudiera ver cuánto la quería la gente y cómo la recuerda, con esa gran sonrisa y siempre con un mensaje optimista, aunque la procesión, en su caso, fuera por dentro. "Creo que Blanca no era consciente de lo admirada que era, me da pena", confesó Lola.

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"Nos acordamos mucho de Blanca y de Paco pero, si hay algo que nos haya enseñado el deporte es que, después de caerse, hay que levantarse. Así que, seguimos adelante por ellos. Sus hijos lo están pasando mal, pero vinieron con nosotros a pasar la Nochebuena", dijo Lola, cuyo parecido físico con Blanca es sorprendente, pues son como dos gotas de agua.

En estas fiestas tan señaladas, cuando todos nos acordamos de los que no están, la madre de los Fernández-Ochoa se mostró con más fortaleza que nunca. "Mi madre dio un discurso precioso en Nochebuena, no lloramos ninguno, creo que fue algo improvisado. Es un ejemplo para todos. Pero ella está bien, es dura y fuerte", explicó Lola. "Nos dijo que los que estamos aquí tenemos que reír cada día. Y es así. A mí hermano Paco, que era la alegría de la huerta, lo recordamos así. Y a Blanca, que ha sido más reciente, pues igual".

Para Lola, que se ha quedado al cuidado de los perros de Blanca, cada vez que los saca a la calle, tres veces al día, no puede evitar pensar en su hermana.

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