Tres días de convivencia han bastado para que surgieran los primeros roces. Y de esas broncas, ya comienzan a vislumbrarse los primeros nominados. Fran Nicolás lo tiene claro: sus tres puntos irán a parar a Carlos Lozano. Y Rappel, también: él nominará a Carmen López. Y es que en la noche del viernes y en la tarde del sábado se vivieron en Guadalix las primeras broncas. Y en las dos tuvo algo que ver Carlos Lozano.

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La primera de ellas tuvo como protagonista el alcohol. En la fiesta de las citas, un comentario de Carlos Lozano -algo pasado de copas- hacia Fran Nicolás, en el que sugería que el joven era gay, propició que se enzarzaran en una discusión que casi llega a las manos. "No le pego porque estamos en directo", dijo Fran Nicolás, herido en su hombría, mientras lo acusaba de ser adicto a algunas cositas. Carlos no recordaba nada al día siguiente, pero se sentía fatal porque era consciente de que algo había hecho y no era bueno.

La otra bronca la protagonizaron Carmen López y Rappel. Y mira que Rappel no se mete con nadie, pero Carmen, muy sensible y algo alterada -acabó pidiendo ver al psicólogo del programa- llevaba dos días llorando cada vez que veía la escoba porque, decía, ella tenía una igual y le recordaba a su casa. Increíble, sí. En la prueba semanal, el grupo de los faraones tenía que embalsamar a cada uno de ellos y, llegado el momento de embalsamar -esto es, untar de aceite y vendar al sujeto como una momia- a Carmen, labor en la que estaban Rappel y Carlos Lozano, esta se pilló un rebote con el vidente y le acusó de querer montar un numerito con ella. De querer meterle mano, vamos. Rappel estaba indignado. "En toda mi vida he querido montar un numerito con nadie. No lo entiendo. Estaba quedando muy bien y, de repente, se levanta y se va". Entre los lloros por la escoba y su extraña reacción con Rappel, Carmen estaba ayer en boca de todos, por lo que parece que también tiene adjudicados los puntos nominativos de varios habitantes de la casa.

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La cena fue otro de los motivos de discusión. Liz se ofreció a cocinar una sopa para los 15 habitantes de la casa, pero cuando ya estaba a punto y todos, derrotados, cansados y hambrientos, se disponían a sentarse a la mesa, Julius, el capitán del grupo de los faraones, avisó de una de las reglas del concurso: deben comer y cenar todos juntos, porque si no pueden ser sancionados. Y puesto que había algunos faraones aún realizando la prueba, hubo que esperar. Y Liz, toda contenta que estaba con su sopa, se puso hecha una furia.

Pero también hubo momentos televisivos para la historia: uno, ver a Rappel, primero en calzoncillos y luego vestido de momia es impagable.

Rappel, de momia, camino del confesionario

Otro momentazo: Fran Nicolás, con su batín de viejo marqués -solo le faltaba la pipa y un monóculo-, fregando los platos junto a Javi Tudela. Fran y Javi se han hecho muy colegas y Carmen López, afirmó, se siente más segura a su lado que con el grupo de faraones, al que pertenece.

Hoy domingo, entrará Kiko Hernández en la casa con una misión. Que se preparen los inquilinos de Guadalix de la Sierra.

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