Julián Contreras ha pronunciado esas palabras que tanto le ha costado reconocer. Ha sido en ‘La Razón’ donde el hijo de Carmina Ordóñez ha hablado largo y tendido de los problemas económicos que sufre desde que el restaurante Divina gula, que montó con toda la ilusión, fracasó. Desde entonces su vida es un caos y, afirma, sentirse “en exclusión social" y que "viviría mejor en Soto del Real".

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Lleva dos años en concurso de acreedores. “Vivo con 160 euros al mes. Uno cree que esto solo le pasa a las familias desestructuradas, pero no es así. He pasado hambre, he vivido sin luz, sin agua, sin gas... Te dejan sin margen y te vas ahogando”, ha confesado.

A su drama económico, se le suma que desde hace dos semanas no tiene dónde dormir y los problemas de salud de su padre, intervenido de un glaucoma. “Un día viendo la televisión me dijo que no veía, entonces me lo llevé a toda prisa a Urgencias y luego le pasó en el otro ojo”. Ahora, según él mismo cuenta, su padre está perdiendo la visión. “Sí, es cierto, mi padre se está quedando ciego. Imagínese cómo se vive esto si cada noche dormimos en un sitio distinto”.

En esta batalla Julián Contreras Jr. está solo. El distanciamiento con sus hermanos Francisco y Cayetano Rivera es una realidad y prácticamente no existe la comunicación entre ellos después de que el hijo pequeño de Carmina Ordóñez no les devolviera el dinero fiado.