Últimamente, las noticias más jugosas de la casa real española las están protagonizando los reyes eméritos, con permiso de Victoria Federica, quien se está convirtiendo en toda una 'socialité'. Pero al margen de la hija de la infanta Elena, don Juan Carlos y doña Sofía están protagonizando y escenificando un acercamiento que no ha pasado desapercibido. El periodista Jaime Peñafiel ha analizado este evidente gesto de cordialidad entre el matrimonio y ha expuesto las causas que lo han motivado en el portal Republica.com. Sorprendentemente, hay que retrotraerse hasta aquella Misa de Pascua en Mallorca de hace un año, nefasta para la imagen de la familia real.

El rifirrafe entre las reinas Letizia y Sofía no fue el único foco de tensión que se vivió aquel día. Peñafiel ha desvelado que Juan Carlos y Felipe protagonizaron una bronca monumental en la que el emérito le quiso poner los puntos sobre las íes a su hijo ante el bochorno pasado ante todo el mundo.

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Don Juan Carlos entendió la actitud de su nuera como un "desprecio público" hacia su mujer. No solo una vez, sino dos vez: a la entrada de la Catedral de Mallorca, cuando la reina consorte no les esperó; y a la salida, con la riña que se vio a lo largo y ancho del planeta. Sin embargo, según el cronista, lo que más encendió al padre de Felipe VI fue la actitud de su hijo. Le habría decepcionado su falta de actitud y de asertividad para que todos mantuvieran las formas, sobre todo, su mujer. “¡Letizia, por favor!” Se le oyó suplicar. Pero no cambió de actitud y pasó de largo", recuerda Peñafiel.

Tal como reflexiona el periodista, Juan Carlos fue consciente de la "soledad" en la que vive doña Sofía "con una nuera que la odia, un hijo que no la defiende y unas nietas a las que mamá no les permite verla". Por esa razón, según su narración, explotó y en la misma puerta del templo, se dirigió airado hacia Felipe: “¡Esto no se puede tolerar!¡ Hay que hablar…”. El emérito no pudo contener su enfado y la única respuesta que habría recibido de su hijo fue un “¡No es el momento!” igual de alterado.

Analizados los movimientos de los reyes eméritos, de este acercamiento que han venido gestando en este largo año y de la escenificación pública en el Masters de Tenis, Peñafiel lo tiene claro: su nueva complicidad es fruto de su "odio" a Letizia.