Si la vuelta de Emma García al plató de 'Viva la vida' es noticia, también lo ha sido la de Irene Rosales después de la muerte de su padre el pasado 26 de noviembre después de una larga enfermedad. El mayor deseo de la mujer de Kiko Rivera es retomar la normalidad de su día a día a pesar de la enorme pena que siente: "Hay que seguir adelante", reconocía hace apenas unos días.

De vuelta al trabajo, Irene Rosales no ha podido evitar emocionarse al recordar a su progenitor que luchó como el que más durante los 16 años de enfermedad: "Venía fuerte, pero te he visto llorar y me he venido abajo. Al oírte habla de tu madre...", le reconocía la sevillana a Emma García con las lágrimas en los ojos.

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De riguroso luto, lo primero que ha querido hacer Irene Rosales ha sido agradecer todo el cariño que ha recibido en los últimos días: "He recibido un cariño que no voy a tener vida para agradecerlo, y en estos momentos tan fríos se agradece aún más", reconocía.

Emma García se ha interesado por saber cómo se encontraba y la mujer de Kiko Rivera ha expresado que pese al dolor que vive en ella "tengo la tranquilidad de que esta descansando, de que ha estado en muy buenas manos". Aunque sí, reconoce que las últimas semanas no fueron nada fáciles ya que no pudieron estar al lado de su progenitor: "La espina que me ha quedado es que en el último mes no lo pudimos ver por el covid. Pero sé que murió en paz y en ese sentido, estoy tranquila".

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Una vez más, ha hecho gala de su optimismo y es que tiene mucho por lo que luchar: "Tengo mis motores, a mis dos pequeñas. Me alegro por haber sido mamá joven, ellas son mi alegría", afirmaba con una bonita sonrisa. Irene no ha querido dejar pasar la delicada situación que también está atravesando Kiko Rivera y pese a todo está a su lado: "Mi marido me está apoyando mucho. Somos una familia, estamos viviendo momentos duros, pero estamos en las buenas y en las malas".

Finalmente, la sevillana ha expuesto el aprendizaje de todo este dolor: "Todo esto que estamos viviendo me está sirviendo para aprender a saber vivir. Hay que vivir el momento. Y viva la vida, nunca mejor dicho".