La estrategia de Tamara Falcó para disfrutar de su despedida sin ser pillada

En su visita semanal a ‘El Hormiguero’, Tamara Falcó ha dado todos los detalles sobre cómo fue su despedida de soltera en Portugal, también el disfraz frustrado que sus amigas planearon para ella

foto autor Conchi
Conchi Álvarez de Cienfuegos

Redactora Jefe de Clara Corazón

Tamara Falco
Gtres

Un bacalao avanza por el aeropuerto de Lisboa dando saltos. No pasó pero podría. Y la persona que iría dentro del pescado no habría sido otra que Tamara Falcó (41 años). Por suerte (para ella) la marquesa logró convencer a sus amigas que lo que habían tramado para su despedida de soltera era una completa locura. 

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“Las pude convencer porque estaba un poco mal”, les dijo Tamara Falcó a Pablo Motos, Cristina Pardo, Juan del Val y a Nuria Roca, que escuchaban el relato de la despedida de soltera de hija de Presley con absoluta estupefacción. “Ellas me querían vestir de bacalao y no me hacía ninguna gracia”. La marquesa logró disuadir a sus amigas debido a que, recientemente, había sufrido un esguince. Pero la motivación de sus colegas de juerga era loable: querían que Tamy pasara inadvertida. “¡Me querían esconder de los paparazzi! Pero yo les dije que cuando pasara el control de seguridad me iban a ver porque no me iban a dejar atravesarlo disfrazada de bacalao”. 


Tamara Falcó, despedida de soltera lusa


Si tus amigas preparan para ti una despedida en Portugal, qué mejor que disfrazarte de uno de los platos típicos de su gastronomía. Pero no resultó, aunque habría sido todo un puntazo, algo con lo que todos los asistentes a la tertulia de ‘El Hormiguero’ estaban de acuerdo. A Nuria Roca le daba mucha curiosidad cómo es un disfraz de estas características, y Tamara le contestó que lo tenían todo mirado, “me lo enseñaron en el chat de ellas”. Imaginamos que habría sido algo parecido a esto y, definitivamente, no es nada de cómodo para una persona que anda ayudada de muletas. 

disfraz tamara
Bacanal Disfraces


 

 

 

 

 

 

 

Debido a su reciente accidente, Tamara Falcó fue a su despedida con el pie vendado y, nada más salir del avión, sus amigas la montaron en una silla de ruedas. Imposible hacer todo esto vestida de bacalo. “No era cool, ¿no?”, le dijo Pablo Motos, “a mí me da igual cool o no, pero es que no era cómodo”. “Y presentarte en Fátima vestida de bacalao como que no”, añadió Juan del Val. Porque esa era una de las paradas centrales del viaje: peregrinación mariana al santuario de la virgen de Fátima. 

Tamara Falcó ha reconocido en incontables ocasiones que adora hacer ‘apostolado’ de todas las vías posibles. Es más, se siente casi la ‘community manager’ de Dios. Este perfil religioso no siempre cae bien en su grupo. “Respecto a lo de ir de visita a Fátima hubo división de opiniones. Estaban las que querían ir y las que no querían ir para nada, pero después lo agradecieron”.

No habría escogido un plan mejor, “fue precioso”. La hija de Isabel Preysler hizo este viaje acompañada de su hermana Ana y algunas de sus mejores amigas, como las hermanas Finat. Su grupo de íntimas que siempre están ahí para ella, ya sea para animarla tras una ruptura, o para celebrar a su lado su futura boda. Siempre la apoyan, tome la decisión que tome. 

Dos meses para la boda entre Tamara Falcó e Íñigo Onieva


Quedan menos de dos meses para el enlace entre Tamara Falcó y su prometido, Íñigo Onieva. La pareja contraerá matrimonio en la finca que la primera heredó de su padre, ‘El Rincón’. El día 8 de julio es la fecha que la pareja tiene marcado a fuego en su calendario, cuando se convertirán en marido y mujer, algo con lo que llevan meses soñando y más aún después de la grave crisis que pasaron y que dio al traste con sus planes de boda (al menos durante tres meses). Con el nuevo año, los novios renovaban su relación, Tamara recuperaba la confianza perdida y él se marcaba como objetivo vital no decepcionarla.
Tan solo unas semanas atrás, el futuro matrimonio, junto a sus familias, celebraron la clásica cena de pedida. Isabel Presley ejerció de anfitriona e invitó a todos a su casa, que estaba repleta de ramos de flores que habían mandado las amigas de la novia. Tras la cena vino la entrega de regalos, y los dos fueron muy generosos con los objetos que se dieron, Tamara le regaló un precioso (y caro) reloj, mientras que él le dio una valiosa pulsera de oro y rubíes.

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