Hace apenas unos días Tamara Gorrocompartía la angustia que sentía al no ver a sus hijos desde hacía dos meses.Hay que recordar que su marido, Ezequiel Garay, daba positivo en COVID-19 y ambos acordaron que los pequeños de la casa viajaran a Madrid junto a la madre de la influencer para evitar cualquier tipo de contagio mientras ellos permanecían en la casa familiar en Valencia.

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Afortunadamente, el futbolista se recuperó y desde ese momento intentaron lograr un permiso que hiciera posible que tanto Shaila como Antonio regresaran a casa lo más pronto posible: "Parece ser que hay un documento que acreditaría y justificaría el que yo pudiera traerme a mis hijos. Hasta que no estemos 100% seguros, nosotros no lo vamos a hacer. Ante todo, lo que queremos es responsabilidad. Ojalá pueda ya. Necesito a mis hijos, casi no reconozco a mi Antonio”, explicaba a sus seguidores visiblemente apenada con la situación.

Tamara Gorro

Y es que aunque ellos están en contacto diario con los niños, su hija mayor está empezando a sufrir la distancia: "Mi hija lo está empezando a pasar mal y una se empieza a angustiar. Ellos están fenomenal, con su abuela están de maravilla, pero mi hija lo está pasando mal", sentenciaba.

Parece que estos momentos de incertidumbre han llegado a su fin y este sábado, 9 de mayo, el matrimonio volvía a abrazar a sus dos hijos. Ha sido la propia Tamara quien lo ha compartido con su 'familia virtual' acompañado de un emotivo mensaje: "¡¡¡POR FIN!!! Después de dos meses separados de nuestros hijos, volvemos a reencontrarnos".

Tamara Gorro y Garay

Sin poder evitar romper a llorar, la madrileña ha explicado la bomba de sentimientos que ha vivido: "No tengo palabras para describir lo que siento... he pasado miedo, incertidumbre y angustia por no saber cuándo podría abrazar a mis hijos y sobre todo por ser consciente de lo mal que ya lo estaban pasando... las lágrimas de Shaila me confirman sus ganas de estar junto a nosotros... ¡Qué felicidad tan grande!".

Pero parece que esa alegría no es completa y es que la influencer sigue muy pendiente de la situación de sus abuelos que por su edad pertenecen al grupo de riesgo.