No hay quien respire dentro de la familia real británica. En medio de la polémica por la huida de Meghan Markle a Canadá dejando a su marido en Londres tras anunciar que se retiran de la casa real, un nuevo disgusto le ha llegado a la reina Isabel II por parte de un miembro de su familia.

La protagonista ha sido su nieta mayor, Zara Tindall, hija de la princesa Ana, quien a sus 38 años, ha sido multada por exceso de velocidad al volante. Pero no ha sido dicha sanción el principal problema sino que la joven ha sido condenada por sus continuas infraccionesy tiene prohibido conducir durante los próximos seis meses.

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Zara Tindall y princesa Ana

El suceso ocurrió el pasado mes de noviembre cuando Zara iba al volante de su Land Rover 91 por la zona de Gloucestershire, cercana a su domicilio en Cotswolds. Según la policía, Tindall iba a una velocidad superior a la permitida, una tesitura que ha aceptado con todas las consecuencias. Además de la suspensión de su permiso de conducir, la prima de los príncipes Guillermo y Harry tendrá que pagar una multa de 950 euros.

No es la primera vez que la nieta mayor de la soberana británica se ve inmersa en este tipo de sucesos. Este castigo se suma a una serie de infracciones que Zara ha acumulado a lo largo de sus años como conductora, de ahí la retirada inminente del carnet de conducir.

Zara parece haber heredado esta imprudencia al volante de su madre, la princesa Ana, que en 2001 también fue sorprendida conduciendo a un límite de velocidad superior al permitido y para más inri decidió no parar en medio del control policial.

Probablemente, Zara haya recibido una dura reprimenda por parte de su abuela que ve como los férreos cimientos de la familia real británica se están desquebrajando día a día.