La anécdota de ha quedado en un susto, pero por unos instantes Victoria de Suecia y su familia lo han pasado realmente mal. Sucedía este sábado por la noche en el Castillo de Solliden, cuando la residencia de verano de la Casa Real sueca era invadida por un invitado poco deseado.

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Se trataba nada más y nada menos que de un dron, un aparato volador capaz de "espiar", grabar y enviar imágenes en directo de lo que sucede en el espacio que sobrevuela. En este caso, el vehículo aéreo no tripulado burlaba las medidas de seguridad de la residencia real para entrar hasta el fondo.

Se trata de una práctica muy habitual que utilizan los delincuentes para obtener información antes de realizar un robo o asalto, por lo que no es de extrañar que la familia de Daniel y Victoria de Suecia diera la alarma y se pusiera en rigurosa alerta.

Victoria, Estelle y Oscar de Suecia
Gtres

Con ello, las acciones de la policía llegaban rápidamente, pudiendo atrapar a los sospechosos: un hombre y una mujer que han sido pillados con las manos en la masa en las inmediaciones exteriores del castillo. Tal y como ha confirmado el portavoz del cuerpo de seguridad, "fueron interrogados y liberados por la noche".

"Hay una violación de la ley de aviación y una violación de la ley de protección". Porque las propiedades de los altos funcionarios del gobierno en Suecia están bajo protección especial de espionaje. El avión no tripulado fue confiscado después del incidente", explicaba el responsable de cuerpo de policía.

Por el momento no hay noticias de las imágenes que los implicados obtuvieron del interior de Solliden, ni si consiguieron grabar a algún miembro de la Casa Real antes de que saltaran las alarmas. Pero no cabe duda de que la hija mayor de los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia se ha llevado un buen susto.