Mary Donaldson no dudó en dejar atrás su antigua vida cuando el príncipe Federico de Dinamarca le propuso matrimonio. Fue hace 16 años, y ella dejaba su tierra natal (Australia) para aventurarse en el que iba a ser el papel de su vida: una princesa que llegará algún día a convertirse en reina consorte de los daneses.

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Después de todos estos años de adaptación, y con la vista puesta en un futuro más próximo de lo que parece, la princesa Mary comienza a mostrar signos de la reina que desea ser. A sus 48 años, la royal, con una agenda cada vez más intensa y protagonista, está incorporando a su día a día algunas causas que, a pesar de que a ella siempre le han preocupado, hasta ahora no habían sido demasiado contempladas por la Casa Real.

Mary de Dinamarca
Gtres

De esta manera, y alejándose bastante de las directrices de su suegra, parece que la mujer del heredero Federico sigue los pasos del príncipe Henrik involucrándose de lleno en la preservación la vida silvestre y la diversidad de la naturaleza. Hace escasas semanas era nombrada presidenta de la World Wildlife Fund, un cargo que asumía repleta de orgullo y que hacía recordar la infinidad de veces en las que ha colaborado durante los últimos años con diferentes objetivos globales de la ONU relacionados con el medioambiente.

Mary también se convertía en la primera de la Familia Real en participar en actos relacionados con el Orgullo LGTB, una acción en la que le siguió la princesa Victoria de Suecia.

Pero aún hay más. Recientemente, la princesa emitía un solemne discurso en la 70ª reunión del Comité Regional de la Organización Mundial de la Salud, en el marco de la pandemia que afecta al mundo entero. "Trabajar juntos para hacer del mundo un lugar más seguro y saludable para todos es el legado más apropiado para honrar a aquellos que hemos perdido como resultado de este virus, y un regalo invaluable para los niños del futuro".

Un cambio de actitud que, aunque pueda parecer que abre una nueva era en la Monarquía danesa, no está siendo bien acogida por todos. Tal y como informa el diario danés BT, Mary de Dinamarca no se está mostrando neutral a la hora de abordar ciertos temas, tal y como se ha hecho siempre desde la Casa Real.

Mary de Dinamarca
Det Danske Kongehus

Sin embargo, sí que hay un porcentaje muy alto de la población danesa que aclama este cambio que la princesa Mary está aportando pasito a pasito a la Corona. Con la reina Margarita prácticamente inactiva por la situación de crisis sanitaria, y los príncipes Joaquín y Marie en París tras el ictus que sufría este verano el menor de los hijos de la soberana, el peso de la Casa Real reside entre ella y su esposo.

No cabe duda de que los 29 años que lleva la princesa en Dinamarca han dado para mucho, y ahora se encuentra en el momento idóneo para ir comenzando a canalizar su papel institucional por el camino que ella elija.