Hace poco menos de un año la Casa Real noruega anunciaba mediante un comunicado la enfermedad que padece la princesa Mette-Marit, una carencia crónica con la que desde entonces vive cada día y que, a pesar de las dolencias, consigue llevar de la mejor manera posible.

Artículo relacionado

Concretamente, la mujer de Haakon de Noruega está diagnosticada de fibrosis pulmonar, una afección que le ha obligado a aligerar su agenda oficial, además de a llevar una rutina más tranquila.

A pesar de que según se lanzó el comunicado hubo gran preocupación por el estado de salud de la princesa, Mette-Marir ha ido demostrando en sus apariciones públicas que su estado de ánimo es positivo y que convive con la enfermedad de la mejor manera posible. Y así lo hizo en su último viaje, una visita a Alemania donde los príncipes realizaron un recorrido en tren con motivo de Feria del Libro de Frankfurt.

Mette-Marit de Noruega

Y fue precisamente allí donde la royal quiso abrirse y hablar de su dolencia con unas declaraciones que hasta ahora no había realizado. "Ahora acabo exhausta mucho más rápido que antes, así que tengo que cuidarme más", aseguraba. Su medicación es diaria y las revisiones, muy continuadas, confirmaba. Sin embargo, Mette-Marit subrayaba el lado bueno de todo ello: "Puedo tomar más decisiones sobre mi vida cotidiana y darme cuenta de lo bueno que es para mí. Ahora puedo salir a pasear y tener más tiempo para leer. La vida se ha ralentizado".

Y por esta misma razón la princesa disfruta de la literatura, una de sus grandes aficiones, por lo que se mostró muy agradecida de que Noruega fuera el país invitado en la feria alemana, una cita que por supuesto no quiso perderse. "Soy muy consciente de mi estado de salud, pero no quiero que se le preste demasiada atención. Esa es una de las razones por las que me gusta tanto mi nueva vida", declaraba.

Además de los libros, Mette-Marit se sigue aferrando al deporte, una manera de mantenerse en forma y cuidarse. Con Haakon realizó una visita reciente a las montañas noruegas de Hjerkinn, una jornada dedicada a la naturaleza en la que protagonizó divertidas fotos con algunos de los animales autóctonos de la zona.

Además, la princesa tiene otro gran motivo para celebrar: la vuelta de su hijo Marius a Noruega, fruto de una relación anterior a su matrimonio con el heredero del trono noruego, pues volvió a establecerse en su país después de pasar una temporada trabajando en Londres.