La salida de Meghan y Harry de la familia real británica está teniendo varias consecuencias.Algunas de ellas son económicas. En estos días los duques de Sussex han llegado al acuerdo con Isabel II y el resto de los Windsor de que van a dejar de cobrar el sueldo que percibían por pertenecer a la corona británica. Pero no es la única consecuencia relacionada con el dinero que van a sufrir.

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Una de las primeras críticas que Harry y Meghan recibieron cuando anunciaron que ya no prestarían sus servicios a la corona británica fue que hace solo unos meses habían invertido mucho dinero en la reforma de Frogmore Cottage, su residencia oficial. Los duques de Sussex destinaron a reformar su casa casi tres millones de euros que obtuvieron de los fondos públicos. Por eso, cuando anunciaron que dejaban de trabajar para representar a los ciudadanos y que pasarían gran parte de su tiempo en Estados Unidos, muchos británicos dijeron que se sentían estafados. No entendían que si ahora Harry y Meghan no van a vivir siempre allí y no van a trabajar para ellos, disfrutaran de su vivienda reformada con dinero público.

Harry y Meghan

Y esta ha sido una de las cuestiones a las que el nieto de Isabel II y su mujer han reaccionado rápidamente. Han tomado la decisión de abonar ellos de su bolsillo el dinero que se destinó a la reforma. El presupuesto que tenían en un primer momento para las obras de la vivienda era de casi dos millones de euros, pero al terminar la reforma el gasto ascendió a dos millones ochocientos mil euros. En su momento fueron muy criticados por invertir tanto dinero en esta cuestión. Algo que ahora van a devolver a los fondos públicos para paliar todo lo posible el enfado de los ciudadanos británicos.