Detrás de cada miembro de la familia real británica hay un equipo de personas que se encargan de que todo marche bien. Secretarios personales, expertos en comunicación, asesores de imagen… Personas que se convierten en imprescindibles para los royals. Gracias a ellos no se deja nada a la improvisación y hacen que en cada acto, en cada viaje y en cada aparición no falte de nada. Por eso, que un miembro de un equipo decida marcharse, supone un duro golpe para cualquier miembro de la realeza. Y si además se trata de tu mano derecha, el palo es todavía mayor. Eso es lo que le acaba de pasar a Kate Middleton.

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La duquesa de Cambridge ha comenzado la semana con la noticia de que su secretaria personal deja el cargo. Catherine Quinn ha dimitido de forma inesperada. Tras varios años trabajando junto a Kate, ofreciéndole consejos, preparando el terreno para cuando la mujer del príncipe Guillermo pase a ser princesa de Gales… Ha decidido dar un paso atrás y dejar su trabajo en Kensington Palace. Los motivos de su decisión no han trascendido de forma oficial, pero lo que sí se sabe es que la relación entre Catherine y Kate Middleton es muy buena.

Un contratiempo para Kate

Todo apunta a que ha sido el estrés y el ritmo de trabajo que requiere trabajar a diario para Kate lo que ha hecho que esta mujer tome la decisión de no continuar. Llevaba tiempo barajándolo y aunque siempre ha estado por delante el cariño que le tiene a la mujer del príncipe Guillermo y su pasión por este trabajo, ahora ha decidido que era el momento de tener más tiempo para ella misma y para realizar otras labores. A partir de ahora la ya exsecretaria de la duquesa de Cambridge regresa a su anterior trabajo, que tiene que ver con la gestión de organizaciones benéficas. Ahora Kate se enfrenta al difícil reto de encontrar a su nuevo secretario personal.