Isabel II todavía no piensa regresar a Buckingham Palace. La reina de Inglaterra abandonó su residencia oficial el pasado mes de marzo para confinarse en el castillo de Windsor. Teniendo en cuenta la cantidad de personas que entre trabajadores y turistas pasaban cada día por uno de los edificios más emblemáticos de Londres, la monarca no dudó en marcharse de allí a otra de sus propiedades y evitar en todo lo posible los riesgos sanitarios. No lo hizo sola. Su marido Felipe de Edimburgo también se trasladó hasta Windsor y allí estuvieron hasta primeros de agosto.

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Fue entonces cuando no faltaron a la tradición y se marcharon al castillo de Balmoral, el lugar en el que cada año pasan el verano. Allí han estado de lo más tranquilos y han recibido la visita de algunos de sus familiares. Aunque la estancia ha sido menor que la de años anteriores, han exprimido el tiempo al máximo. Si todo fuera como antes, ahora tocaría que la reina de Inglaterra regresara a Buckingham Palace para comenzar el curso… ¡Pero se va a marchar a otra parte! En lugar de volver a su residencia oficial va a poner rumbo a la casa que tiene en Sandringham por un motivo de lo más romántico.

Isabel II y Felipe de Edimburgo

Isabel II por ahora está más tranquila fuera de Buckingham y además quiere pasar más tiempo junto a su marido. Desde que se jubiló, Felipe de Edimburgo pasa mucho tiempo fuera del palacio en el que vive y trabaja la reina británica. Ahora, después de todo lo sucedido, la reina de Inglaterra quiere pasar más tiempo con el hombre con el que lleva tantos años. De ahí que haya decidido irse junto a él a la vivienda en la que el duque de Edimburgo pasa mucho tiempo y en la que suelen pasar las vacaciones de Navidad. Todo un gesto de amor que demuestra que pese a lo que le encanta su trabajo, la monarca también da mucha importancia a su vida personal.