La vida de los duques de Sussex ha cambiado mucho en los últimos meses. Desde que decidieron llevar a cabo el ‘Megxit’ su vida ha dado un giro radical. Pero hay aspectos que se mantienen igual que cuando formaban parte de la familia real británica y que no son nada agradables. Harry y Meghan siguen protagonizando varias polémicas pese a que ya no son miembros de la corona británica, y entre ellas las que tienen que ver con la ecología están muy presentes. Hace casi un año fueron muy criticados al utilizar vuelos privados durante sus vacaciones con aviones que generaban mucha contaminación, algo por lo que tuvieron que disculparse. También durante su viaje a Sudáfrica les llovieron críticas por utilizar coches de alta gama, aunque en esta ocasión lo justificaron alegando que eran necesarios para asegurar su privacidad. Ahora un nuevo gesto ha hecho que estén en el punto de mira por una gran contradicción.

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Si algo defienden Harry y Meghan públicamente desde hace años es el ecologismo. Los duques de Sussex aseguran que la naturaleza es algo que les preocupa mucho y que en su día a día intentan cuidarla todo lo que pueden. Pero esta filosofía dista mucho de lo que han hecho durante su último paseo por Beverly Hills. La pareja ha salido de la mansión en la que actualmente viven en Los Ángeles para hacer unas gestiones, y lo ha hecho en un vehículo que no ha pasado desapercibido. Se trata de un Cadillac Escalade de lujo en color negro que se encuentra entre los más contaminantes del mercado. ‘The Daily Mail’ ha asegurado que este coche cuenta "con un motor de seis litros que consume gasolina”, algo que no ha gustado nada y por lo que han recibido infinidad de críticas.

Harry y Meghan

Por ahora la pareja no se ha pronunciado al respecto y prefieren mantenerse al margen de la situación. Si algo están intentando es llevar su vida de la forma más discreta posible y en la más estricta actividad. Algo que también se ha comprobado a través de sus atuendos, en especial a través del de Meghan. Vestidos con looks informales, Harry ha optado por lucir una gorra y Meghan ha llevado un sombrero y gafas de sol. Si a esto añadimos las mascarillas ha resultado difícil que quienes estaban por la calle en ese instante reconocieran a los duques de Sussex, que esta vez han dejado al pequeño Archie en casa.