El conflicto entre Meghan y Harry con Isabel II no ha hecho más que comenzar. Y el primer asalto lo ha ganado la reina de Inglaterra. Una de las grandes polémicas que ha rodeado a la familia real británica estos días es la prohibición que la monarca ha hecho a su nieto y su mujer de no utilizar la palabra ‘royal’ en su beneficio una vez que dejen de formar parte de la corona el próximo 31 de marzo. A los duques de Sussex esto les sentó fatal y lo vieron como una especie de venganza por parte de la soberana británica.

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Como respuesta emitieron un contundente comunicado en el que dejaron claro que acataban la decisión pero que si quisieran utilizar el término estaban en su derecho de hacerlo a nivel legal. Pero ahora se ha sabido que esta percepción es errónea. Legalmente Harry y Meghan no pueden utilizar la palabra ‘royal’ ni en su nombre ni en el de sus empresas. Algo que demuestra que la reina de Inglaterra no les prohibía esto solo por capricho. Se ha ceñido a la ley a la hora de dar esta orden a los duques de Sussex.

Harry y Meghan

En una convención celebrada en París en 1883 se determinó que este tipo de términos tan relacionados con la realeza no pueden ser prestados, ni utilizados, ni explotados por alguien que no forme parte de ella. Posteriormente en Reino unido hubo leyes que se aprobaron en el parlamento que se reafirmaron en esta norma. De esta forma queda claro que Harry y Meghan se precipitaron y se equivocaron a la hora de emitir el comunicado en el que plantaban cara a Isabel II. No les quedará más remedio que acatar la ley y no podrán utilizar la palabra ‘royal’ en su propio beneficio por mucho que quieran.