La crisis sanitaria mundial ha dejado -y continúa dejando- consecuencias negativas en las Casas Reales de Europa. Los royals han visto modificadas y mermadas sus agendas por unos meses, y ahora se enfrentan a importantes cambios, algunos de ellos muy perjudiciales para ellos.

Artículo relacionado

Así está siendo para el rey Carlos Gustavo de Suecia y su familia. El covid-19 , quien se ha visto obligado a cancelar el banquete de los Premios Nobel, uno de las citas más importantes para el país, y que aún tiene la entrega de galardones en stand by a la espera de que pueda celebrarse en condiciones idóneas.

Familia Real de Suecia
Gtres

Además de los eventos, las celebraciones e incluso las vacaciones, la princesa Victoria y el resto de los Bernadotte también están sufriendo consecuencias negativas en lo que se refiere a su economía debido a que muchos de los ingresos que llegaban a las cuentas de la Casa Real procedían del turismo. La mayor parte de castillos y palacios pertenecientes a la Corona ofrecen la posibilidad de ser visitados, sin embargo, el coronavirus los ha mantenido cerrados varios meses y su reapertura sin apenas turistas está causando que la temporada sea mucho más baja de lo habitual.

En una situación normal, se contabilizan hasta 10.000 visitantes en el Palacio Real de Estocolmo, mientras que durante este mes de julio, el número de visitas ha oscilado entre 100 y 200 por día, una cifra muy inferior que podemos traducir también a los ingresos obtenidos. La cifra anual de ganancias que suponen las visitas de los turistas a las propiedades de la familia supera los 10 millones de euros, una suma que este año podría verse mermada en el 75%.

Como medidas, la Casa Real se ha visto obligado a no contratar personal extra para el verano -cada año hacen la temporada en estos castillos unas 300 personas-, así como ha despedir a algunos de los empleados que ya estaban en plantilla. Una reducción que tendrá sus consecuencias en la conservación y cuidado de edificios y parques reales. Cabe recordar que el 80% de los gastos de mantenimiento se sufragan con el dinero que generan los turistas, unos ingresos que tendrán que ser obtenidos por otros medios para que estas propiedades de gran valor histórico no se vean perjudicados.