El príncipe Ernesto de Hannover, todavía marido de Carolina de Mónaco y padre de su hija menor, Alexandra, no consigue contener su temperamento violento. El último incidente protagonizado por él tuvo lugar hace unos días en el lujoso hotel Palacio de los Duques Gran Meliá, en Madrid, donde vivía Ernesto de Hannover desde que decidió establecer su residencia en nuestro país.

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A Ernesto de Hannover lo pusieron de patitas en la calle tras un altercado violento del príncipe alemán con un empleado del hotel. Según ha informado el portal Jaleos, no era el primer problema que Ernesto había causado en el establecimiento, así que los responsables optaron por pedirle que recogiera sus pertenencias y se fuera del hotel. Tras su expulsión, Ernesto se trasladó a otro hotel, también lujoso y también céntrico, de la ciudad.

Hotel Palacio de los Duques Gran Meliá

El hotel madrileño Palacio de los Duques Gran Meliá, donde estaba viviendo Ernesto de Hannover hasta que fue expulsado por los responsables del establecimiento.

www.melia.com

Ernesto de Hannover se instaló en España para estar más cerca de su hijo Christian, casado con la peruana Sassa de Osma, con quien tiene dos hijos. Hace unos meses, la revista Hola descubrió su relación con Claudia Stilianopoulos, hija de la fallecida Pitita Ridruejo. Al alemán le encanta España, sobre todo los alocados veranos ibicencos, en los que parece sentirse muy a gusto. El verano pasado, sin embargo, Ernesto de Hannover lo pasó ingresado en una clínica de desintoxicación, dada su adicción al alcohol.

El historial de Ernesto de Hannover como protagonista de distintos altercados es extenso. El pasado noviembre fue condenado por un tribunal austríaco a diez meses de prisión, que cumple en libertad condicional, y la prohibición de pisar el país por espacio de tres años. El jefe de la casa de Hannover había sido denunciado por varios altercados en los que estaba en "estado de embriaguez". En ocasiones anteriores, Ernesto de Hannover fue detenido por intentar golpear a unos policías con un bate de béisbol o por orinar en plena calle.