Alberto y Charlene han protagonizado durante el 2019 un sinfín de rumores ocasionados, en la mayoría de los casos, por las agendas tan distantes que suelen llevar. Las ausencias de la princesa desde que nacieron sus pequeños Jacques y Gabriella han provocado que el monegasco acuda a importantes acontecimientos sin compañía, entre los que ha destacado la entronización de Naruhito o la Cumbre del Clima de Madrid.

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Por su parte, y mientras su marido ha atendido una agenda de lo más ajetreada, Charlene ha asistido a otras citas y eventos -muchos ellos de carácter solidario y deportivo-, con lo que demuestra que sus prioridades son otras y confirma lo que comunicó el día que se convertía en royal de Mónaco. "Seré una princesa a mi manera", confesaba nada más casarse con el príncipe Alberto. Desde entonces, la sudafricana ha seguido a rajatabla una elección que se ha acusado aún más con el nacimiento de sus mellizos.

Alberto y Charlene de Mónaco
Gtres

Muestra de esta decisión es su ausencia desde hace cuatro años en el Baile de la Rosa, la imponente gala anual que celebra Mónaco para dar la bienvenida a la primavera. Sin embargo, y a petición expresa de su marido, la cuñada de Carolina de Mónaco sí acude al baile de la Cruz Roja y las fiestas de Santa Devota, patrona del principado, además de asistir junto a todos los Grimaldi al Día Nacional de Mónaco.

Ahora bien, cuando se trata de los pequeños Gabriella y Jacques, Alberto y Charlene no se pierden ninguna cita. Desde su primer día de colegio hasta sus cumpleaños, su papel como padres es lo más importante para ellos. Además, la pareja también suele acudir a los encuentros con la Cruz Roja de Mónaco, donde realizan una labor solidaria ayudando a los más necesitados.

La Navidad es otra de las épocas en las que Charlene y Alberto se dejan ver juntos en numerosas ocasiones, y este año han protagonizado un cariñoso vídeo en el que envían sus mejores deseos para el 2020. Cogidos del brazo y muy sonrientes, los príncipes han deseado una feliz entrada al nuevo año. En la breve grabación, la princesa -vestida con un jersey negro de cuello alto en el que destaca una sencilla gargantila dorada con pequeños diamantes- habla sobre sus mejores deseos, una felicitación que concluye el príncipe Alberto. Una grabación en la que se muestran muy unidos y con la que quizá busquen acercar más sus agendas de cara al nuevo año.