Ella es la menor de los 115 hijos del antiguo rey de Arabia Saudí, y también la última en la lista de las misteriosas desapariciones de diferentes princesas de Oriente Medio.

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Según ha indicado Deutsche Welle, la princesa Basmah bint Saud se encuentra bajo arresto domiciliario en Riad junto a su hija, con quien hace casi un año intentó embarcar en un avión rumbo a Suiza, donde pensaba iniciar un tratamiento prescrito por su médico.

Tal y como confirma el medio alemán, las dos mujeres subieron a un avión que nunca despegó a consecuencia de las sospechas que levantó una escala en Turquía, país enemigo de Arabia Saudí. Tres meses más tarde, madre e hija fueron detenidas sin motivo aparente, y desde entonces permanecen arrestadas bajo vigilancia en la capital saudita.

Basmah
Gtres

Resulta imposible no acordarse de los similares casos que protagonizaron las princesas Shamsa y Latifah, quienes fueron reclutadas en Palacio después de protagonizar dos intentos de huída de Emiratos Árabes.

"Simplemente desapareció. Nadie sabía donde estaba y nos temíamos lo peor", explica DW a Leonard Bennet, el abogado estadounidense de la princesa que programó su viaje a Ginebra. Tras el altercado en el aeropuerto, pasaron dos meses hasta que el colegiado pudo contactar con ella, aunque su conversación no le dejó más tranquilo. "Hablaba igual que un rehén", aseguraba Bennet.

En cuanto a las razones de su desaparición, que aún se desconocen, el supuesto arresto podría tener como escenario los casos de desapariciones, encarcelamientos ilegales e incluso asesinatos que, según recuerda DW en su exclusiva, han sufrido en los últimos meses algunas personas críticas con el régimen saudita y con el príncipe heredero Mohamed bin Salman, incluidos miembros de la propia Familia Real.

Precisamente la princesa Basmah era una de esas voces críticas con el régimen. Durante el periodo que vivió en Londres, de 2010 a 2015, era habitual verla en diferentes medios de comunicación para defender el establecimiento de la democracia en este país. Fue en 2012 cuando criticó públicamente que el reino de Arabia Saudí no hubiera reformado la monarquía para separar el papel del rey del correspondiente al primer ministro, reunidos todavía en la misma persona del actual monarca, el rey Salmán.

En 2013, la misma princesa denunció que había sido víctima de un chantaje por este tipo de críticas, por el que le llegaron a pedir una suma que alcanzaba los 374.000 euros. A cambio, los chantajistas se comprometían a no difundir un vídeo en el que se le veía fumando un cigarrillo y lanzando un beso con el pelo descubierto, rompiendo así con la tradición de su país. Una fotografía que, sin duda, arruinaría la imagen de Basmah en su propio país.