Dice el refrán que para presumir hay que sufrir. Claro que si podemos evitar el sufrir, mejor que mejor. Y en eso Carme Chaparro ha aprendido una lección importantísima y ha querido compartir su experiencia para que sus seguidores y seguidoras no cometan el mismo error que –por desconocimiento– cometió ella.

La periodista se hizo tres agujeros en la oreja derecha para los pendientes. El de más arriba, en pleno cartílago, le costó bastante cicatrizar correctamente. A los dos meses, Carme, creyendo que ya estaba todo correcto, se quitó los pendientes medicinales y se fue comprando varios que le gustaban.

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Pero algo no iba bien y desde hace seis días, Carme está con antibióticos. "Pensábamos que era algún virus. Pero no. Era una bacteria en un pendiente nuevo. Al parecer, uno de ellos tenía una bacteria y yo no lo desinfecté. ¿Resultado? Una infección brutal que se comía el cartílago. Tuvieron que abrir y limpiar. Llevo seis días con antobiótico. En algunos casos se pierde todo el cartígalo de la oreja", explica la periodista.

"Así que mucho mucho cuidado no solo dónde os agujereáis las orejas, sino en el cuidado posterior. El cartílago no está curado hasta más de un año después. Desfinfectad todo lo que os pongáis", nos dice. Sin duda, un sabio consejo que habrá que seguir a pies juntillas si no queremos que nos pase lo mismo que a la pobre Carme.

Gracias a la doctora Ruiz del Cueto, que la curó, Carme ya tiene su oreja prácticamente bien. "Situación actual: casi no se nota por delante. Y ya no duele". Al menos, encontró la solución. Gracias, Carme, por tu consejo.