Los nuevos reyes de Inglaterra, Carlos III y Camilla, están dando muestras de querer mostrarse mucho más cercanos al pueblo de cómo lo hizo su antecesora, la reina Isabel II. El estricto protocolo británico aconsejaba que a la monarca, fallecida el pasado jueves 8 de septiembre, no se la podía tocar, de modo que ella nunca saludaba a extraños sin llevar sus guantes puestos. Carlos y Camilla han cambiado esa costumbre y, por segunda vez desde que fueron proclamados reyes, el matrimonio salió a saludar al público sin hacer uso de guantes.

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Este gesto ha sido interpretado como un intento de acercar la monarquía al pueblo. Carlos III ha heredado de su madre un país en crisis, que acaba de renovar gobierno tras la bochornosa salida del anterior primer ministro Boris Johnson, cuyas fiestas en Downing St durante la pandemia fueron consideradas inaceptables por la ciudadanía británica.

Carlos III y Camilla salieron a las puertas de Clarence House, su residencia hasta que se trasladen al palacio de Buckingham, residencia oficial de los reyes. Allí recibieron el cariño y el apoyo de los ciudadanos, y pese a que Carlos no goza de la popularidad que tuvo su madre ni mucho menos la que tuvo su primera mujer, la princesa Diana, el nuevo rey trata de ganarse la confianza de los británicos y, desde el primer minuto, se ha puesto a trabajar. A lo largo del día, Carlos III tiene varias audiencias en el palacio de Buckingham, que lo mantendrán ocupado hasta las siete de la tarde.