Ya sabéis cómo son las redes sociales, que a veces (por no decir siempre) solo nos muestran el lado más azucarado e idílico de la realidad, y no el conflictivo, que SIEMPRE existe. Anna Ferrer Padilla ha querido romper una lanza a favor de la naturalidad y ha hecho un ‘parón’ entre poses, playas y palmeras para descubrir la importante reacción alérgica que ha tenido en Punta Cana.

Que Paz Padilla no se preocupe, que la niña regresará de una pieza. Eso sí, con la mano hinchada y con los deditos como morcillas de Burgos. ¡Qué dolor! La propia Anna reconoce que le dolía tanto que ni podía cerrar el puño. Aún no sabe a qué se debió la reacción alérgica, quizás fue algo que comió o algo que le picó mientras visitaba La Altagracia, en la República Dominicana. Ahí se encontró con un desagradable ‘complemento’ para su look ideal: una mano propia de los partidos de basket americanos ¡ay!

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Aún así, esto no ha sido impedimento alguno para que ella continúe con su viaje paradisiaco. Anna nos ha dejado una colección interminable de bikinis y de estilismos perfectos para cuando llegue el calorcito (bueno, a ver si llega porque estamos en la enésima ola de frío del año y ya empezamos a dudarlo…), ha disfrutado del Caribe y hasta ha conseguido atesorar una de las experiencias más increíbles de su vida. La joven Anna ha podido bañarse con delfines en un delfinario.

El próximo plan de Anna tras volver de estas vacaciones pasa por ¡marcharse a otro viaje! Pero, en esta ocasión será de trabajo. Ella es una de las influencers contactadas por una marca de ron para irse de crucero, un trabajo del que antes fue imagen Dulceida, una de sus principales referencias. No hay duda que la hija de Paz ha llegado al mundo ‘influencer’ para quedarse.