Anabel Pantoja pasa por el pasillo de los dulces en el supermercado casi con anteojeras. No quiere ser tentada ni por los bizcochitos ultraprocesados, ni por las tabletas de chocolate cargadas de azúcar… Ella, anoche, iba a cenar pescado. La colaboradora, desde que se sometió a su última y dolorosa operación estética, que narró en exclusiva para Lecturas, está concienciada con su alimentación. Bueno, al menos, todo lo concienciada que se puede estar siendo Anabel Pantoja; porque si Carlos Ríos echara un rápido vistazo a lo que lleva en su carrito de la compra necesitaría un desfibrilador.

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La sobrina de Isabel Pantoja parece tener debilidad por las bebidas azucaradas. Se las lleva por litros. Refrescos de naranja con y sin gas, y de cola. Y qué mejor para acompañar las calorías vacías de estos productos que con una selección de las mejores bolsas de snack salados, a saber, patatillas onduladas sabor jamón (jamón), cortezas de cerdo y triángulos de maíz de esos que te machurretean los dedos y con los que acabas del mismo color naranja que Donald Trump. Oh la la. Sumemos a esto un pack de yogures de sabores de frutas con los dibujos de los Minions. La perfecta merienda de un cumpleaños infantil si no fuera por los botellines de cervezas que descansan en el fondo del carrito, haciendo de base de esta criticable pirámide nutricional.

carro de la compra Anabel Pantoja

Anabel Pantoja ha compartido qué lleva en su carrito de la compra

@anabelpantoja00

Pero, ¡eh! Que todo no van a ser patadas a la comida real. En el carrito de Anabel también hay sitio para alimentos que sí. Media docena de huevos, leche fresca, limón exprimido y un bote de salsa de tomate frito con unos ingredientes que no están demasiado mal. Y, además, un pack de conservas de pescado perfectas para tomar el aperitivo cualquier día. Así, sí, Anabel.

De la mayonesa de bote mejor hablamos otro día.

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Tras haberse puesto un balón gástrico hace unos años, con el que logró bajar mucho de peso, Anabel Pantoja decidió hacerse una lipoescultura hace un par de meses. El paso por le quirófano, tal y como ella misma contó a Lecturas, fue muy doloroso. Estuvo en la camilla más de 7 horas, en las que los médicos le quitaron 8 kilos de grasa del cuerpo, “casi me desangro”, nos aseguró. El postoperatorio tampoco fue ningún paseo por el parque, “he tenido unos dolores brutales. Cuando me quité la faja, me desmayé”, contaba.

Anabel Pantoja, que presume de #pantoculo cada vez que tiene ocasión, celebra sus curvas y se encanta. Ha aprendido a quererse tal y como es, aunque esto no excluye que se haga sus retoquitos. Y que siga disfrutando de la comida con las ganas con las que lo hace ahora.

anabel pantoja

Anabel Pantoja luce abs en la playa tras haber pasado por quirófano.

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