El pasado 13 de mayo del 2020, la peor de las noticias azotaba aAna Obregón y a Alessandro Lequio: su hijo, Aless Lequio fallecía en Barcelona tras dos años de incansable lucha contra el cáncer. Desde ese preciso momento, algo se apagó en la vida de la actriz y el colaborador de El programa de AR y no hay ni un solo día que no se acuerden del hijo que tienen en común. Hasta ahora, Ana ha compartido emocionantes mensajes homenajeándole y, por fin, ha llevado a la práctica TODOS y cada uno de los consejos que le dio en vida: ¡plantar cara a la adversidad y no dejar que nada ni nadie le tumbe! Pues dicho y hecho, acompañada de Anne Igartiburu, Ana regresa a nuestras vidas para presentar el próximo 31 de diciembre las Campanadas y despedirse, así, de este fatídico 2020.

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"No tengo ganas ni de reír ni de bailar ni de ponerme modelitos", escribía Ana Obregón rota de dolor en Instagram. Pero ahora, con su vuelta a la televisión en un día tan significativo, ha demostrado que todo empieza a cambiar.... ¡Gracias a Aless Lequio!

Ana Obregón no ha tenido fuerzas para enfrentarse a la realidad y no ha dejado de expresar su dolor públicamente con palabras desgarradoras: "Aless vivirá para siempre en el corazón mutilado de los que le queremos". Ahora, por fin, (y como le intentaba hacer ver su hijo siempre) ha vuelto a levantarse con fuerza.

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La bióloga se ha sobrepuesto a su pena con valentía y muchos lo consideran como un auténtico gesto de amor hacia su hijo. Aless, a pesar de todo, nunca dejó de sonreír y siempre mostró su lado más optimista. Así lo demostró por escrito en una inédita carta que Ana se encargó de publicar: "En un abrir y cerrar de ojos, te das cuenta de la importancia del ‘tiempo’. Mejor aún, te das cuenta cómo y con quien quieres invertirlo. Al final solo te llevas el tiempo y el amor que has dedicado a las personas que quieres". Unas palabras que Ana siempre ha aplaudido con verdadero orgullo: "Tu mensaje llegará al corazón de muchas personas".

Con el anuncio de esta estupendísima noticia, García Obregón empieza a recorrer, de la mano de su hijo que siempre velará por ella, el camino de su nueva vida. Bienvenida, Ana ¡te estábamos esperando!