Cuando ya se creía que con el fin de 'Rocío: contar la verdad para seguir viva' la familia iba a recuperar la calma y la normalidad, Ana María Aldón ha sufrido un varapalo judicial contra el que lleva luchando años. El problema en cuestión es su polémico vestido de novia, un diseño que le ha dado infinidad de quebraderos de cabeza.

El diseñador Emilio Salinas demandó a la mujer de Ortega Cano en 2018, poco después de su boda con el torero, por haber incumplido un pacto sobre la autoría del diseño del vestido. Según apuntaba el modisto, ambos acordaron que Ana María Aldón detallaría en la exclusiva que el diseño del vestido era creación suya, algo que nunca sucedió. Después de que la justicia le diera la razón en primera estancia, la colaboradora de 'Viva la vida' recurrió la sentencia: "No es justo", decía por aquel entonces.

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Pues bien, finalmente la justicia ha dado la razón a Emilio Salinas y Ana María tendrá que indemnizar al diseñador de su traje de novia con 4.500 euros (a pesar de que él pedía 9.500).La mujer de Ortega Cano no ha podido evitar mostrar su disgustoy así se lo ha hecho saber a ABC en unas primeras declaraciones: "Ninguna de las pruebas presentadas por Emilio Salinas deberían de haberse tenido en cuenta durante el procedimiento. Yo nunca me apropié porque fue una colaboración", se ha justificado. Tres años después del que fue uno de los días más felices de su vida, Ana María Aldón cierra esta historia de la peor manera, condenada a pagar a su demandante.

Sea como fuere, Ana María no va a dejar que esto enturbie la tranquilidad de su vida. Hace solo unos días dejaba claro a través de su perfil de Instagram que no hay nada ni nadie que le hará rendirse para lograr sus sueños: "Cuando una mujer es todo terreno lo que sobran son caminos. Rendirse jamás".