Casi cancela la cita con su ginecóloga porque estaba en la peluquería y le daba pereza. Pero hizo de tripas corazón y, aunque casi no llega, la ginecóloga la recibió. En la exploración, vieron que tenía un bultito en un pecho. Había que operar.Los fantasmas se arremolinaron en su cabeza. Su madre había tenido años atrás un cáncer de pecho. Se lo han extirpado y hoy Adriana Abenia nos cuenta cómo ha sido esta mala experiencia.

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"Siempre he procurado ser honesta con lo que siento y lo que hago, y con el fin de evitar especulaciones, prefiero decíroslo yo. Hace poco me detectaron un bulto sospechoso en el pecho". De esta manera tan directa, sin afectación ni dramatismo, Adriana Abenia contaba a sus seguidores la intervención de urgencia a la que se había sometido solo hacía unas horas.

En el impactante reportaje exclusivo que protagoniza en Lecturas, la colaboradora televisiva hace balance de aquellas semanas de emociones a flor de piel. Adriana recuerda que "en ese momento pensé en mi hija, Luna". Un temor primario y absolutamente razonable que provocó que todo lo que proyectaba fuera "lo peor". "Lo pasé muy mal", confiesa.

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No era solo el futuro, localizado en su pequeña, lo que la removía, sino que hicieron que volvieran los fantasmas del pasado. Y es que el tumor refrescó en su memoria una experiencia cercana con el cáncer. "Mi madre tuvo un cáncer de pecho, hace unos diez años, y fue una experiencia bastante traumática. Se pilló tarde", revela a Lecturas.

Afortunadamente, su madre "está perfectamente", pero la sacudida emocional y psicológica que ha supuesto este bulto ha puesto en su vocabulario una palabra que cuesta reconocer en una persona con tanta personalidad y carácter como Adriana Abenia: la vulnerabilidad. "Eso supuso que fuéramos ágiles también. Mis padres vinieron a Madrid para hacerse cargo de la niña y yo decidí ponerme en manos de los mejores, del mejor, el doctor Iván Mañero. Me operaron y todo salió bien", nos cuenta con alivio y con ganas de dejar este episodio ya atrás.

"Era urgente operar"

La presentadora asegura que se dio cuenta de que algo no iba bien "de la manera más tonta". En sus planes no estaban ir a esa revisión rutinaria que ha supuesto la decisión más trascendental de su vida. De ahí, que desde las páginas de Lecturas, anima a todas las mujeres a no saltarse ninguna visita médica. "Fue precisamente en una de estas revisiones, en el Hospital Montepríncipe, donde mi ginecóloga detectó un bultito. A priori estos bultitos no tienen por qué ser malos, pero el mío sí lo era. Era urgente operar", afirma contundente y satisfecha por haber superado su "pánico a las cirugías".

A pesar de la intranquilidad y las angustiosas horas de espera hasta conocer los resultados, Adriana Abenia nunca pensó "que fuera a salir mal". Ahora, después de que la vida le haya hecho pasar esta durísima prueba, se siente "muy feliz, pero frágil". Al fin y al cabo, aunque "la vida se ve de otra manera, en tu pequeño mundo algo ha fallado y el miedo es tremendo".