Si hay algo a lo que la familia real británica da mucha importancia es a su seguridad. En sus residencias oficiales, en los actos a los que acuden, en cada viaje que realizan… Los pasos de Isabel II y compañía siempre están rodeados de medidas de seguridad muy fuertes.Los miembros que pertenecen a la corona británica no dan un paso sin la compañía de sus guardaespaldas para evitar en la medida de lo posible las situaciones más peligrosas. Ahora ha sucedido algo relacionado con quienes trabajan para velar por su bienestar que tiene muy preocupados a la reina de Inglaterra y al resto de los Windsor. La unidad de guardaespaldas que se encarga de su seguridad se encuentra bajo mínimos.

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La unidad de Scotland Yard está formada por quienes trabajan para que no les suceda nada a los miembros de la familia real británica y a quienes forman parte del parlamento y el gobierno de Reino Unido. Se trata de una unidad en la que debería haber un veinte por ciento más de trabajadores teniendo en cuenta el número de personas a las que tienen que proteger. En la actualidad hay casi un centenar de plazas vacantes que no se cubren porque no se ofertan y no se encuentra a las personas adecuadas para cubrirlas.

Isabel II rodeada de seguridad

Esta falta de personal se debe en gran parte a que en los últimos años son varios los miembros que se han incorporado a la familia de Isabel II, mientras que el número de guardaespaldas no ha aumentado. Meghan Markle, Archie, los hijos de los duques de Cambridge o las parejas de Eugenia y Beatriz de York son algunos de ellos. Además algunas de estas incorporaciones abogan por la naturalidad y por acercarse a los ciudadanos, algo que hace necesario que las medidas de seguridad aumenten. En los últimos meses han intentado entrar en Buckingham Palace varias veces y en alguna ocasión incluso lo han conseguido. Uniendo todo esto no es de extrañar la gran preocupación de Isabel II y su familia por la falta de personal de seguridad.