“El rey se ha quitado veinte años de encima”, me dice una persona que lo vio el sábado pasado en Sanxenxo.

Cutis terso, mejillas sonrosadas, sin ojeras ni manchas en la cara, como si se hubiera hecho un tratamiento láser. Pregunto y me lo desmienten: “Demasiado arriesgado tras su operación de triple baipás, pero sí se pone cremas, que le elaboran en la clínica dermatológica donde suele tratarse”. Unas son preventivas del cáncer de piel –no melanoma–, como el que contrajo hace unos meses; y otras, estéticas.

Ha dejado la medicación que tomaba antes de ser operado, con la que retenía líquidos, y “ha corrido en la cinta del gimnasio, ha hecho pesas y ejercicios respiratorios, se alimenta bien y ha estado un mes sin probar el alcohol”.

No sé yo si a la reina le va a gustar que su otrora casquivano marido se ponga tan en forma.